21 de julio de 2012

Esta fotografía es sobrecogedora, tendrá que ser analizada como un objeto histórico de aquí a unos años…

AUTOR MARCELO EXPÓSITO
ORIGINALMENTE EN SU PÁGINA DE FACEBOOK

Esta fotografía es verdaderamente sobrecogedora, tendrá que ser analizada como un objeto histórico destacado de aquí a unos años. Muestra a Mariano Rajoy sentado en su escaño parlamentario, después de intervenir como Presidente del gobierno en el Congreso de los Diputados, teatralizando su cansancio después de un gran esfuerzo, como un héroe clásico que se ha dejado jirones de piel en una lucha titánica, cumpliendo una misión que solo a él le ha sido exigida. Alrededor suyo sus huestes, aplaudiendo a rabiar, reconociendo la victoria de su líder sobre las circunstancias y el cumplimiento de un destino. Muchas de las personas alrededor suyo sonríen, otras ríen abiertamente; en general mantienen un gesto duro, contundente, como afirmando: acá está quien ha hecho lo que se debía hacer, caiga quien caiga.

Rajoy acaba de anunciar en el Parlamento español el enésimo recorte brutal en el presupuesto de los servicios sociales, como, por ejemplo, la retirada de una ayuda de pura subsistencia a los parados de edad avanzada y de larga duración, lo que les deja, literalmente, abocados a remover en los contenedores de basura para poder comer. En su intervención en el hemiciclo, además, ha ocultado una vez más información crucial sobre las condiciones en que se impone el rescate a España, que definitivamente convierte en deuda pública la quiebra del sistema bancario nacional.

Lo que aplauden impúdicamente los diputados y diputadas del Partido Popular es el haber arrojado a una nueva parte de la población española a la miseria, aplauden el puro y duro disciplinamiento del pueblo.

Esta fotografía es la prueba de un crimen, la imagen congelada de una INFAMIA, la muestra definitiva de la evaporación del sistema de representación política, de la ilegitimidad de un gobierno golpista que viola persistentemente la soberanía popular. Muestra los cojones de una oligarquía española históricamente sanguinaria. Pero es también una invitación a que acometamos un movimiento destituyente masivo,a que trabajemos para extender la desobediencia civil frente al mando de unas élites criminales. A cada generación, su propia constitución. Porque esta democracia -que no lo es- tiene que ser refundada mediante una revolución que triunfe sin el error de dejarse involucrar en otra guerra civil.

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