17 de junio de 2012

Río+20: “Rentabilizar la naturaleza”

TOM KUCHARZ · DIAGONAL | FORO ALTERNATIVO: FRENTE AL MENSAJE OFICIAL, LOSMOVIMIENTOS SOCIALES DEFIENDEN LOS BIENES COMUNES.

El 20 de junio se inicia la cumbre de Río+20, en la que bancos y transnacionales presionan a Naciones Unidas para mercantilizar los bienes comunes. 

Del 20 al 22 de junio tendrá lugar en Río de Janeiro la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible –conocida como Río+20– que reunirá los Gobiernos de 192 Estados para adoptar una nueva gobernanza ambiental y lanzar el concepto “economía verde” a la primera línea política. Nuevamente se pretende revalidar la fórmula del “crecimiento económico sostenido”, repitiendo la senda elegida en Río 92, que ignoró los límites del planeta.



AGUA Y COMIDA. Imagen de una familia en Turba, norte de Darfur, Sudán. / Foto: Albert González Farrán / UNAMID




Para debatir el concepto de economía verde en relación a la crisis sistémica, desarrollar estrategias, fortalecer las luchas comunes y la articulación social en el Estado español de cara a Río+20 y más allá, se organizaron el 1, 2 y 3 de junio en Barcelona las jornadas “¿Economía Verde? ¡Futuro Negro!”, en las que participaron un centenar de activistas e investigadores.
Allí se expusieron los complejos vínculos entre la crisis climática, energética, financiera, alimentaria, social y ecológica, así como la importancia de encarar la cuestión del control de los recursos, los flujos de capital, la regulación de los mercados financieros para defender alternativas reales al actual sistema de producción y consumo.
Concepto de ‘economía verde’
Con el concepto de ‘economía verde’ se pretende legitimar el capitalismo ante el impulso de cuestiones como las revueltas de los países árabes, el 15M, estudiantes chilenos, movimiento Occupy, etc. El término se viene imponiendo para confundir a la opinión pública y dividir a los movimientos de oposición. Pero, sobre todo, sirve para definir los ajustes estructurales y políticas en los marcos regulatorios que buscan mercantilizar desde los recursos hasta las propias funciones de los ecosistemas.
Río+20 podría sentar así las bases para crear mercados globales de “servicios ambientales” (depuración del agua, regulación del clima, biodiversidad...) que son susceptibles de convertirse en activos financieros. Un balón de oxígeno para el proceso de acumulación de capital en los mercados financieros una vez se han agotado otras burbujas como la inmobiliaria.
El documento Hacia una Economía Verde que preparó el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) –en colaboración con Deutsche Bank (el sector financiero europeo promovió su Declaración del Capital Natural en los preparativos de Río+20)–, pone énfasis en lanecesidad de darle un valor monetario a todos los aspectos de la naturaleza que aún quedan fuera de los mercados, y señala cómo se debe crear una nueva industria de servicios ambientales para favorecer su inclusión en los mercados financieros.
Cumbres de falsas soluciones
Unos días antes de Río+20 se reúne en México el G20, que agrupa a las economías más grandes del mundo. Las agendas de ambas cumbresrefuerzan un modelo de desarrollo basado en la privatización de los bienes comunes, la hiper financiarización de la economía y la profundización del esquema de libre comercio e inversiones.
La UE es uno de los bloques negociadores que más presiona para la apertura de la industria financiera a nuevos mercados –como el del agua–, o el mantenimiento y ampliación de los existentes –como los mercados de carbono–, lo que concuerda con sus políticas comerciales agresivas en los países del Sur para acceder a sus recursos naturales. En el terreno de la agricultura, la economía verde supone profundizar la guerra permanente entre los modelos campesinos familiares –que siguen alimentando a lamayoría de la gente en el planeta– y las corporaciones de la agroindustria que buscan el control de los territorios, las semillas, el agua y los saberes locales.
Río+20 corre el riesgo de legitimar e impulsar el desarrollo de tecnologías –como la biología sintética, la nanotecnología y la geoingeniería– que pueden causar enormes impactos sociales, económicos y ambientales si son empleadas indiscriminadamente. Una serie de disciplinas que de nuevo se basan en la apropiación de recursos naturales por parte de grandes corporaciones y las alteraciones a gran escala de los sistemas naturales de la Tierra.
En lugar de incluir medidas como la reducción del uso de energías fósiles añade nuevas formas de explotación con tecnologías “nuevas” y nombres engañosos (“carbón limpio”, etc.), Río+20 es parte de un ataque a los bienes comunes, y abrirá el camino a nuevas guerras por los recursos y conflictos sociales por el robo de tierras y los medios de vida de miles de millones de personas. Lo que evidencia que los Estados no solucionarán esta crisis porque no representan a la ciudadanía sino a los intereses de las corporaciones y de los mercados financieros.
Las voces críticas a nivel mundial se están articulando y se expresarán en la Cumbre de los Pueblos del 15 al 23 de junio. Un gran número de colectivos y plataformas del Estado español agrupados en torno a la Alianza ’¿Economía verde? ¡Futuro imposible!’ Alianza por una alternativa ecológica, social y urgente al capitalismo , constituida al calor de Río+20, visibilizarán lo que sucederá en Río. También se han sumado a las movilizaciones convocadas por los movimientos brasileños el 20 de junio.
El propósito de esta jornada es exponer y denunciar las causas estructurales de las crisis y las falsas soluciones que los creadores de las mismas quieren imponer para refundar el capitalismo. Asimismo se pretende dar a conocer las propuestas para erradicar la injusticia social, económica y ambiental, y ganar apoyo para ellas.

LOS AMIGOS DE LA ONU

Para el empresario Stephan Schmidheiny, que impulsó en 1995 el Consejo Mundial Empresarial para el Desarrollo Sostenible y que agrupa a 200 corporaciones irresponsables y criminales, desarrollo sostenible significaba producir cemento con amianto. Por este motivo fue condenado en febrero por un tribunal de Turín a 16 años de cárcel, como expropietario del grupo suizo Eternit, responsable de la muerte de 3.000 personas en Italia, exobreros y habitantes de cuatro localidades donde tenía sus fábricas desde 1976 a 1986.
A pesar de su trayectoria, el exsecretario de la ONU para el Desarrollo le nombró en 1992 asesor principal de la industria para la preparación de la Cumbre de la Tierra.

17/06/2012 ·TOM KUCHARZ · Diagonal

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