16 de junio de 2012

LUCHA INTERNA POR MEJORA EDUCATIVA EN COSTA DE MARFIL

Estrella Sendra | Aunque el Gobierno de Costa de Marfil ratificase la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño en 1995 y cuatro años más tarde el Gobierno se comprometiese públicamente a extender la escolarización, Alassane Ouattara, actual presidente del país tiene mucho que hacer. La crisis económica azota las esferas sociales de un país muy marcado por la colonización francesa. El gobierno de Costa de Marfil está intentando hacer frente a esa situación, en la que ha habido errores de gestión y prioridades muy elevados, marcados por cierto elitismo que consumía casi todo el presupuesto en educación del Estado.




EL 30 DE OCTUBRE DE 2011, el portal oficial de Costa de Marfil publicaba una noticia sobre una ceremonia oficial de distribución gratuita de material escolar, con la presencia de la Ministra de Educación Nacional, Madame Kankia Camara. Sin embargo, la falta de información en materia de educación provoca dudas sobre en qué momento se encuentra el país africano. Al preguntarle a una periodista senegalesa, especializada en género, conflicto y educación, en África Occidental, a la que se ha tenido acceso por su actual residencia en España para hacer la tesis en la Complutense de Madrid, ésta declara que por desgracia no existe una información verdadera sobre la educación en Costa de Marfil. 

Sin embargo, afirma: “te pudo asegurar que en este momento de reconstrucción del país todos los esfuerzos están dirigidos a volver a la normalidad. Y la educación es una prioridad en el Programa de Ouattara. No obstante, a pesar de la voluntad política, hay una realidad social que muchas veces impide llevar a cabo los proyectos”. Sus compañeros y amigos marfileños prefieren no hacer declaraciones por miedo a las represalias.

En los sesenta, época de descolonización, Felix Houphouet-Boigny, primer presidente de Costa de Marfil (desde 1960 a 1993), dio un impulso a la educación, gracias a la economía boyante del momento, especialmente en el sector agrícola. Durante tres décadas, Costa de Marfil disfrutó de uno de los sistemas educativos más desarrollados –aunque muy restringido- de los países “en vías de desarrollo”. Hoy, sin embargo, la crisis económica es muy aguda en África Occidental, hasta tal punto que muchos de los estudiantes no pueden finalizar sus estudios porque los colegios cierran. Sólo un 10% consigue empezar la secundaria y muchos llevan años esperando para comenzar el bachillerato y poder ir a la Universidad.

Desde 1975 a 2005, la población en Costa de Marfil se incrementó en más del doble, de 6,1 millones a 16, 4, en un área de tan solo 300.000 km2. Este incremento de población fue una de las principales causas de la crisis económica, agudizada tras la crisis política que comenzó tras la muerte de Houphouet-Boigny. En 1999 hubo un golpe de Estado que culminaría al año siguiente con la llegada al poder de Gbagbo, recientemente acusado por la Corte Penal Internacional de haber cometido crímenes contra la humanidad. En efecto, la violencia étnica se incrementó notablemente desde su mandato, dando lugar a una guerra civil en 2002. Así lo cuentan Jim Nesin Omatseye y Bridget Olirejere Omatseye en su libro Going to School in Sub-Saharan Africa (2008). La educación, que había sido una de las grandes prioridades desde la independencia - aparentemente, la política de Houphouet-Boigny fue muy favorable a la educación y en poco tiempo incrementó el número de matriculados en primaria-, se vio muy afectada por esta crisis tanto política como económica. “El conflicto en Costa de Marfil –recoge el libro de los Omatseye- ha forzado a un descenso en la cantidad empleada en educación de un 25% a un 5% del P.I.B.”

Pero se cometió un error que pronto daría la cara y que sigue dándola hoy, la ausencia de participantes de Costa de Marfil en su propio desarrollo económico del país. Los franceses habían colonizado las formas de hacer marfileñas y tuvo un coste en la importación y economía que todavía pasa factura. La educación es uno de los sectores más afectados. Aunque el gobierno tenía la intención de introducir la educación primaria universal, no llegó a implementarse. En su lugar, se dedicó a conceder becas a ciertos grupos más aventajados económicamente.

El 9 de noviembre de 2011, Afrik.com publicó una noticia titulada “De l’indépendance dans l’interdépendance” en el que se afirmaba con rotundidad la culpabilidad de Francia. “Sigue siendo considerada la principal responsable de los problemas de África, especialmente de su subdesarrollo. Por tanto, el poder se ejerce en las calles. En esas calles concurridas, anárquicas y explosivas que caracterizan perfectamente la organización política de numerosos países africanos.” Y añade, “Costa de Marfil es el símbolo emblemático de ello. 
Ese país en crisis profunda desde más de quince años, donde Francia está implicada diplomática, militar y económicamente, es un verdadero laboratorio del estado de lo que son y serán las relaciones franco-africanas en un futuro más o menos próximo”.[1]

La estructura educativa en Costa de Marfil está compuesta por tres fases: 6 años de escuela primaria, con su correspondiente certificado (CEPE, Certificat d’Études Primaire Elémentaire), siete años de secundaria y el bachillerato o “baccalaureate”, para acceder a la Universidad o asegurarse un trabajo. Las carreras duran entre 3 y 6 años, dependiendo del programa. Además, desde 1980 se impulsaron actividades educacionales para erradicar el analfabetismo entre los adultos. La lengua oficial es el francés. Se enseña a leer, escribir, aritmética, ciencias naturales, educación física, música, arte y geo-grafía. En los colegios rurales se enseña también jardinería y agricultura. Como afirman los autores Omatseye, “la mayoría de los materiales escolares utilizados en los colegios marfileños se importaron desde Europa, por lo que eran irrelevantes para la vida en África, especialmente en las zonas rurales”. La colonización, como era de esperar, se trasladó también a la esfera de los contenidos.

Ahora más que nunca, debido a la crisis económica y política de Costa de Marfil, hay mucha carencia de material. Aún así, la lectura es uno de los grandes pilares. Así, en la escuela francesa Blaise Pascal de Abidjan, capital económica del país, hay un club de lectura llamado “L’arbre à palabres”. Sin embargo, no parece casualidad que navegando por el blog del club de lectura, resulte difícil encontrar autores africanos de cuentos tradicionales. En su lugar, aparecen nombres internacionalmente conocidos, como Kafka, Bertold Bretch, u obras como El Retrato de Dorian Gray, un clásico de Oscar Wilde. La colonización francesa sigue muy presente en la organización política, social y económica de Costa de Marfil, donde el Dioula ha perdido protagonismo, y es el francés el idioma que se habla en las escuelas. Si bien es criticable la colonización lingüística, razón por la que diversos directores de cine, como el senegalés Ousmane Sembène, prefieren filmar en las distintas lenguas locales africanas, otros autores se muestran más reacios al rechazar la lengua francesa, por motivos de distribución e internacionalización. Aún así, hay poca información disponible públicamente para evaluar si los programas educativos en Costa de Marfil están llevando a cabo la armonización de las interconexiones complejas, tan comunes en África Occidental. ¿Son los estudiantes capaces de reconocerse en el sistema educativo del país?

Existen diversas iniciativas y programas que apuntan a una reforma educativa. Por ejemplo, Pierre N’DaK nacido en la región de Grand-Lahou (Costa de Marfil) es profesor de literatura africana en la Universidad de Abidjan. Para impulsar la formación en la propia cultura marfileña dedicó su investigación a los cuentos tradicionales africanos, que tienen un gran valor en la educación africana porque influyen directamente en la socialización de los niños, figuras clave. Su libro, titulado Le Conte Africain et L’Éducation (1984) resalta este género tan popular y universal como difícil de definir, “no sólo porque los cuentos donde el niño es el actor principal sean lo único que permite una seria reflexión, sino porque los cuentos de los niños se dirigen directamente a los hombres, porque los niños, mejor que cualquier otro héroe de los cuentos, representan al Hombre”. A través de distintos personajes, tratan temas como la ceremonia de la iniciación, la obediencia, la inteligencia, el conflicto o el amor; temas que, como el propio autor declara, tienen que ver con la moral.
Aunque el contexto es desolador, existe cierta esperanza en la recuperación de este sector social tan importante para la cultura marfileña. El problema es que no parece haber mucha voluntad de comunicación del programa de reforma educativo que exige la crisis económica del país.

16/06/2012 · Estrella Sendra · NOTON
Licenciada en Comunicación Audiovisual. Actualmente, estudiante del máster ‘Critical media and cultural studies’ en la School of Oriental and African Studies (SOAS-Londres). // Texto publicado en la Revista NOTON nº6

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