4 de mayo de 2012

Elecciones Municipales en Chile: se desgrana el choclo

El destino inexorable de las organizaciones políticas que pierden su sentido fundacional es desaparecer. La Concertación de Partidos por la Democracia fue una coalición que actuó unida por la aspiración de recuperación democrática frente a un régimen militar autoritario. Pasados 20 años, el mero pragmatismo enfocado a mantener el poder, sumado al desencanto extendido de los ciudadanos, concluyó en el fracaso de su último gobierno, el de la primera mujer Presidenta, Michelle Bachelet, que tuvo que entregar el gobierno a la Coalición por el Cambio.

El nivel de adhesión a la Concertación se ha mantenido como una constante por debajo de la que alcanza el gobierno; éste tiene un problema con la adhesión al Presidente, pero muchos Ministros destacan con méritos propios. En tanto en la oposición el único capital que guarda el bloque es la popularidad que tuvo y ha mantenido relativamente en las encuestas Michelle Bachelet. Sin embargo, pese a su silencio, al blindaje comunicacional con que la protegen sus cercanos, investigaciones de los hechos y responsabilidades por la acción errática del 27 de febrero de 2010, han ido desgastando la popularidad de la ex Presidenta.

En encuestas desarrolladas en la web por sitios como el Gran Valparaíso, donde habían votado hasta el cierre de esta nota, más de 6000 personas, los resultados de intención de voto ubicaban a Bachelet en un segundo lugar, con 1600 preferencias, después de Franco Parisi que alcanza las 3000 adhesiones. Podrá decirse que es una muestra sesgada por el carácter del medio, pero no se puede negar que han aparecido nombres nuevos, como el de Iván Fuentes, vocero del movimiento social de Aysén. Son nuevas figuras emergentes que se han instalado a partir de su participación en los movimientos sociales, en forma independiente, sin ser parte de máquinas partidarias.

Destaca en esas tendencias la adhesión a Franco Parisi, que junto a su hermano mayor, Antonino, han roto la rigidez de las agendas oficiales, al poner en el tapete temas movilizadores, como lo ha sido enfrentar con fuerza y solidez conceptual la concentración de la riqueza, la usura, el funcionamiento turbio de los mercados de capitales y de las AFP. Es decir, han instalado un verdadero ombudsman para defender deudores, personas estafadas por acciones dolosas del retail y de la banca. Eso los ha posicionado como nuevos líderes emergentes de la clase media chilena y, aunque los medios ligados al oficialismo binominal, trate de ignorarlos, ya están en las redes y ese territorio les es muy cómodo por ser jóvenes innovadores en el estilo de hacer política y de demostrar no sólo discursos sino acciones efectivas.

Por su parte, Marco Enriquez Ominami ha seguido el camino arduo de generar un partido político alternativo representando al Progresismo, con definiciones laicas, que hacen suyas las demandas para despenalizar el consumo de marihuana, para impulsar el matrimonio homosexual y el aborto terapéutico. Con bajo perfil público en el último año, MEO está apostando a captar parte de los nuevos ciudadanos que podrán votar gracias a la inscripción automática, buscando mantener su histórico 20,13% obtenido en las presidenciales del 2009.

El Partido Comunista ha levantado la popularidad de Camila Vallejo, una joven bella, inteligente, pero atada al adoctrinamiento oficial de su partido, que le impidió en su visita a Cuba entender a la disidencia, ser crítica y de mente abierta. Los costos de esa actitud dogmática se han reflejado en una pérdida objetiva de liderazgo sobre el mundo joven, que aspira a tener los mismos estándares frente a cualquier tipo de autoritarismo. El hecho de que Camila no haya tenido la madurez conceptual como para abrir cauces de negociación en el momento clave, en vez de patear el tablero en el conflicto del 2011, hoy le pasa la cuenta en un deterioro rápido de su carisma.

La Alianza ha ido generando nuevas opciones. El mejor ubicado es Laurence Golborne, exitoso en el rescate de los 33 y el conflicto del gas en Punta Arenas, pero además de él, gracias a su buena gestión se han ubicado en el tablero muy bien aspectados, Evelyn Matthei, Ministra del Trabajo y Andrés Allamand de Defensa. Por su parte, el ex Senador Longueira, desde su Ministerio de Economía, ha tratado de darle lustre a su gestión, pero no ha tenido la independencia académica de los Parisi para enfrentar los oligopolios o impulsar una agenda PYME, ya que ello le obligaría a ir en contra de empresarios coludidos o plantearse contra la banca y el interés máximo convencional. Longueira se mueve con contradicciones vitales, toda vez que debe conciliar su sentido popular como UDI con personajes de la derecha dura, como Jovino Novoa o Cardemil que reman en sentido opuesto a cualquier cambio estructural.

En el camino de las próximas elecciones municipales, la Concertación se divide y toca fondo. PS y PDC hacen su pacto, mientras radicales socialdemócratas, PPD y Comunistas hacen el suyo, y serán competidores en las elecciones. Es patético ver, en este descalabro, a todas las tiendas políticas tratando de meter en sus listas a figuras de cualquier ámbito, ex cantantes populares, ex deportistas, en fin cualquier persona que pueda acarrear votos a su lista.

La política ha vuelto a sus peores prácticas, como el acarreo de incondicionales para tomarse un partido y decidir primarias, como fue el caso de las primarias de la concertación en Valparaíso, y son pocos los que elevan el debate y proponen problemas y soluciones. La Concertación durante los dos años que lleva en la oposición ha volcado a todos sus operadores políticos a una campaña totalmente destructiva de lo que proponga o realice el gobierno, lo cual hace recordar el mismo drama que vivió el Presidente Allende, impedido de gobernar porque la oposición le negaba la sal y el agua.

En el caso actual, a la Concertación esa tozudez le ha rebotado como un bumerang, pues frente a cada crítica, siempre hay alguien, otrora de sus propias filas, que les recuerda que ellos fueron gobierno por 20 años y nada hicieron en diversos frentes. Una coalición pegada con cola fría, se va disolviendo con las turbulencias todo augura una dispersión de ese voto duro y de principios que catapultó al conglomerado a ser gobierno al inicio de los noventa.
En estas municipales se juegan las credenciales de futuro y todos deberán revalidarse en las urnas, muchos serán borrados sin pena ni gloria y otros jubilarán. En definitiva, se abrirán espacios para savia nueva.

¿Cómo actuarán los nuevos contingentes de ciudadanos? Eso está por verse y puede ser la gran sorpresa de este 2012.

04/05/2012 · Hernán Narbona Véliz · NOTON Chile

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