22 de octubre de 2011

El Decrecimiento y la Transición: respuestas a la crisis en Andalucía

“Gente pequeña haciendo cosas pequeñas en lugares pequeños pueden cambiar el mundo”

Las Crisis y el Cambio Cultural
A diario escuchamos a expertos economistas, en los medios de comunicación de masas, 
contarnos cómo las deudas públicas de los países europeos está agravando  la crisis. Una 
segunda recesión global parece inminente y los políticos del mundo entero se rinden ante los mercados con el objetivo de volver a la senda del crecimiento económico.

La crisis económica y social generada por los continuos recortes de las prestaciones públicas y los altos índices de desempleo, llevan a cuestionar, a mayores sectores de la población, el dominio de los mercados y de  la clase política. Sin embargo, son pocas las personas, y sectores de la izquierda tradicional, quienes cuestionan la lógica del crecimiento económico y diagnostican esta crisis como una crisis multidimensional, global y sistémica, que además de ser una crisis económico-financiera, también lo es energética, ecológica, climática, alimentaria, social, política y cultural. 

Pero, ¿es posible salir de esta crisis sin cuestionar el actual modelo de crecimiento 
económico? El Decrecimiento nos dice que  no son suficientes una u otra  reforma  de los 
mercados y el sistema político, sino que necesitamos realizar un profundo cambio cultural que rompa con las raíces productivistas y haga emerger un nuevo sistema. 

El Mito del Crecimiento Económico
Hemos nacido en una cultura donde crecer es bueno y ¡cuánto más mejor!  Nos dicen que 
debemos crecer para volver a generar empleo. Pero, si para seguir creciendo necesitamos 
seguir usando el coche, viajar en avión, comer comida basura, negarnos a  que  cierren las
industrias contaminantes, aumentar la importación de recursos materiales y energéticos ¿cuál es el precio que debemos pagar? Parece que cuestiones tan importantes como la lucha contra el cambio climático,  la miseria,  la conservación de la biodiversidad o la paz ya no tienen solución, no son posibles si van en contra del crecimiento económico. Crecer es un imperativo, una adicción infernal que nos conduce a una mayor profundización de las crisis,pero ¿realmente es así? Lejos de ser cierto, el crecimiento económico no es una necesidad, sino muy al contrario, llegados a este punto y desde una perspectiva global, podemos decir que ni es posible ni es deseable.

Veamos por qué decimos que el crecimiento económico es imposible: 
Primero, por la huella ecológica. Nuestro consumo global, unido a su generación de residuos, ya desborda la capacidad regenerativa del planeta y nos hace disponer de cada vez menos recursos biológicos por explotar y mercantilizar en cada ciclo. Todos los países occidentales consumen una proporción significativamente mayor de recursos que la que poseen, depredando los recursos ajenos de los países del sur.

En segundo lugar, la economía y la energía están estrechamente entrelazadas y la actual 
economía global e industrial es altamente dependiente de los recursos fósiles que están en fase de agotamiento.  Numerosos expertos apuntan a que el descenso energético global ya ha comenzado, lo cual hace inevitable el final del crecimiento económico global. Crecer sólo es posible a costa de otras personas y comunidades locales y la competición es cada vez más cruenta.

Y, por último, resulta una auténtica quimera aspirar a un crecimiento ilimitado a partir de 
recursos finitos.

Pero además, este crecimiento económico es indeseable:
Primero, no es cierto que la felicidad y la cohesión social se correlacionen positivamente con un mayor crecimiento de las economías; esto está desmentido por estudios que nos dicen, por ejemplo, como el pueblo estadounidense era más feliz  en los años 60 que a mediados de la década pasada antes de que comenzara la crisis; al tiempo que se demuestra cómo han crecido las desigualdades, entre países y dentro de los mismos, a la par que ha crecido el PIB en las últimas décadas. 

Segundo, el crecimiento económico se expande a costa de mercantilizar todo aquello que 
estaba fuera de la economía monetaria; hoy asistimos a la mercantilización de la vida: del 
agua, de las semillas, de la salud de las personas y la tierra, de los cuidados, etc. ¿Quién 
quiere ver mercantilizado el aire que respiramos? 

Y por último, destacar como el crecimiento de la economía se correlaciona positivamente con otros muchos indicadores como el aumento de la destrucción de la naturaleza, la explotación de los seres humanos, el recorte de derechos laborales y sociales, la depresión, los suicidios, la violencia, las adicciones, la obesidad, etc. Un par de ejemplos: un bosque arrasado por la tala indiscriminada contribuirá al PIB en mayor medida  que otro que conserve su biodiversidad y genere aire limpio; o una ciudad con un alto índice de uso del vehículo privado y por consiguiente con mayor contaminación generará un mayor PIB que otra basada en una movilidad sostenible, donde la mayoría de las personas optan por caminar, ir en bici o coger el transporte público.



El Decrecimiento: Un Movimiento de Movimientos
Ante la locura obsesiva y adictiva del crecimiento, surge el Decrecimiento como una corriente de pensamiento político, económico y social que cuestiona “el  crecimiento por el crecimiento”, y que aspira a un nuevo equilibrio entre los seres  humanos y de éstos con la naturaleza; de  manera que seamos las personas y las comunidades – y no los mercados, la clase política, ni la tecnología- quienes decidamos hacia donde queremos que evolucione nuestra sociedad. 

Pero también surge como un movimiento social que reúne a otros movimientos que beben del ecologismo social, ecofeminismo y municipalismo libertario, conformándose como  “Un Movimiento de Movimientos” que cuestiona  al Mercado  comoinstrumento de autorregulación de las relaciones socioeconómicas y con los ecosistemas,  al  Estado como instrumento de organización y garantía del orden social, a la Razón y la Ciencia
como fuentes inequívocas del conocimiento y  a las Tradiciones Antropocéntrica,  Androcéntrica y Etnocéntrica como ejes del sistema de valores.

Dentro de los grupos locales  decrecentistas podemos encontrar prácticas muy diversas que recogen una amplia gama de acciones individuales y colectivas que promueven: el consumo local, ecológico y artesanal, participar en la vida comunitaria del barrio, liberarse de la televisión y el automóvil,  autoproducir de forma  ecológica y artesanal,  organizar grupos de consumo, cooperativas de trabajo, trabajar menos para trabajar todas,  sacar el dinero de los bancos comerciales y mantener los ahorros en la banca ética, crear monedas sociales, aplicar diseños de permacultura, etc. 

Redes por el Decrecimiento y la Transición en Andalucía
En tierras andaluzas comienzan a surgir algunos grupos, iniciativas y redes locales con identidad decrecentista a partir del año 2009. En otros lugares, como en Cataluña, nacen antes, al igual que en otros países como Francia e Italia donde aparecen en torno al 2005.

En cambio, en el mundo anglosajón, es el Movimiento de Transición el que ha conseguido extenderse de forma muy rápida en los últimos años. Podríamos decir que mientras el decrecimiento aborda con claridad las dimensiones filosóficas y políticas, proponiendo una 
ruptura con el actual modelo y sugiriendo qué otra vía tomar; el movimiento de transición se centra en el desarrollo y puesta en práctica de iniciativas y redes comunitarias que hagan posible la emergencia de un nuevo modelo económico y social capaz de afrontar los 
retos a los que se enfrentan  todas las comunidades locales en la actualidad: el colapso de la economía global, el cambio climático y el pico del petróleo.

En Andalucía  tenemos la suerte de ver cómo están convergiendo ambos movimientos que 
podemos considerar complementarios, y  que  comparten la visión de una sociedad 
autoorganizada entorno a comunidades locales confederadas, no sujetas a los mercados y 
clase política actual, donde la economía, la política y la vida social estén más relocalizadas y democratizadas, proporcionando a las comunidades mayores cotas de autonomía, bienestar, justicia social y sustentabilidad ecológica; en las que juntas podamos vivir mejor con menos!!

22/10/11 · Marcos Rivero // Red Decrecimiento Sevilla, transición en comunidad
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Para más información y contacto:
Córdoba: Decrecimiento con Equidad: decrecimientocordoba.blogspot.com
Red Decrecimiento Sevilla, Transición en Comunidad: www.sevilladecrece.net y






2 comentarios:

  1. Jósé Juan del Valle Ramírez.22/10/11 13:30

    Salud a tod@s.

    La crisis actual es una buena oportunidad para fomentar un modelo de desarrollo alternativo que inevitablemente contiene un nuevo enfoque económico, político y educativo, que será preciso hacerlos confluir en proyectos de ámbito local sin perder de vista la noción global del proceso en que hoy dia nos vemos inmersos.

    Esta propuesta que nace de la emergencia de la revisión crítica del modelo de desarrollo hegemónico de la globalización neoliberal, supone en la práctica un replanteamiento de los conceptos de desarrollo, economia, política y educación, que se pueden concretar en el modelo de Desarrollo Local Comunitario.

    El compromiso y la acción por la sostenibilidad social y ambiental a nivel local y global, representa en cierta manera el surgimiento de un nuevo paradigma que ocupa todos los ámbitos de la vida pública y en el que todos de alguna manera nos sentimos influidos. Nace de esta forma la conciencia de Ciudadanía Global como un nuevo sujeto de la acción que es capaz de comprender y actuar bajo la influencia de los procesos de interdependencia.

    Saludos.

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  2. Anónimo5/2/13 12:48

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