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MUNDO PRECARIO


Hace poco todos oímos que Su Majestad el Rey decidió reunirse con los agentes sociales, dada la difícil situación económica que atraviesa el país. Gran gesta real la de dirigir sus borbónicas actitudes hacia el bien común, ¡Ojalá volcase también sus borbónicas rentas en la misma dirección! ¿Y qué saldrá de todo esto? Más flexibilidad laboral (despido gratis), mayor competitividad (salarios más bajos) y ajuste de las pensiones (jubilización a los 67). Recetas neoliberales para el mundo de hoy, seamos todos un poquitos más precarios para que no nos quiten el pan de la boca. Y mientras tanto circo, mucho circo.
José Blanco - ese gran estadista que Dios ha puesto en España para grandes gestas imperiales - no hace mucho se desgañitaba criticando “el sueldo abusivo” que a sus ojos cobraban los controladores aéreos de AENA. Salve decir, que estos trabajadores son funcionarios; cobran exactamente lo que sus convenios indican, aquello que en su momento firmara Pepín o alguno de sus predecesores. Obviamente, quizás sea cierto que su sueldo es desorbitado en época de crisis, pero también lo es la jugosa renta vitalicia que le quedará a José Blanco y a los demás diputados. ¿Alguien ha escuchado decir qué se van a bajar los sueldos ellos? En fin, cosas de palacio. Lo que José Blanco no cuenta y es fundamental en este asunto, es que la bajada de sueldos es el preámbulo para la privatización de AENA. A salarios más bajos mejor se venderá la compañía pública.
Hace unas semanas me llamaron de un medio de comunicación ofreciéndome un trabajo – que no un sueldo –, la cuestión era cubrir un evento durante unos días, a cambio de… tiques para comer en la cafetería del evento. ¿Una maravilla no? Eso sí, para tan lustrosa misión debía aportar mi ordenador personal y pagar los gastos de desplazamiento. Aún con todo les dije que sí, craso error por mi parte, pensaba que podía aprender algo, que serviría para algo… Desde el momento que acepté lo único que recibí fue información con cuenta gotas, muchas prisas y constantes exigencias de trabajo, fuera de horario y fuera de cualquier lógica. Desde la redacción del medio debía ser sumiso a la voz de mando de un editor que, sin considerar la precaria condición de un trabajador que ni cobra, pedía, pedía y pedía. Muchos deberes para tan pocos derechos, dimití.
Y yo me pregunto ¿Qué han hecho las generaciones que han precedido a la mía? ¿Cómo se ha llegado a esta situación? ¿Cómo se le puede exigir a un trabajador que no va a cobrar NADA lo mismo que antaño se exigía a un trabajador asalariado? ¿Mil euristas? ¡Ni eso! Ahora a los jóvenes se nos pide que trabajemos GRATIS “para aprender” y encima debemos dar las gracias. Gloria a las becas y a las prácticas no renumeradas, llegadas para quedarse y bendecidas por el plan Bolonia.
Mundo precario en el que ya ni siquiera te dan nada, solo una ligera promesa de que algún día, quizás, cambie la situación. Lógica de Cenicienta aplicada al empleo de los jóvenes. Nadie debería trabajar sin un sueldo. Abramos los ojos y aprendamos a decir que no. ¡Que NO a la precariedad!


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