El arte contemporáneo que vive en galerías de arte, instituciones museísticas y bibliografías específicas es, por su propia lógica, una actividad cultural que debería trascender a todo el cuerpo social. Como miembro de pleno derecho de lo que consideramos cultura, debería ser la punta de lanza en la universalización de la educación y el fomento de un pensamiento crítico – considerar que el acceso a la educación es meramente la obtención de títulos es una mísera idea, puesto que la verdadera educación consiste en desarrollar la capacidad de emitir un juicio, lo contrario es mero almacenamiento de datos -. Si bien es cierto que el arte institucionalizado ha generado una sensación generalizada de desconcierto o apatía, al hacer entender a la gente que eso no va con ellos o que no entienden, no es menos cierto que a lo largo de toda la historia del arte del XX y en la actualidad, muchos movimientos artísticos y artistas han tratado de realizar un tipo de arte contestario. En estas Pri...
Revista para gente sin dogmas