11 de enero de 2013

Espacios para la Ficción

Made by kids for kids, 2007, PSJM
Cortesía de los artistas
Vivimos en un mundo que funciona como escenario donde materializar ficciones, repleto de espacios que esconden ciertas verdades que, a su vez, son desenmascaradas. Vivimos en un espacio global donde las voces de sus habitantes reclaman lugares de reflexión y diálogo, una clara muestra de ello es el movimiento 15M, que tras cumplir su primer aniversario sigue tan vivo como el primer día. Las artes visuales juegan un papel esencial dentro de este doble mecanismo, siendo prioritario el proceso de búsqueda de transparencia que plasman en sus trabajos. Son muchas las piezas artísticas que desempeñan un papel fundamental en hacer visible lo invisible, en sacar a la luz lo que permanece oculto bajo estos escenarios de ficción. Ya no solo hablamos de este término cuando nos adentramos en universos utópicos que consumimos sin pestañear: fábulas literarias o televisivas, cultura basura, espacios para la evasión, y en ocasiones de fantasía, quienes nos engañan con un falso mundo donde ser feliz, ¿y quién no desea ser feliz? Propaganda barata, continentes sin contenido destinados para ser devorados por la gran masa. Ahora bien, no sólo me estoy refiriendo a estos espacios anteriormente citados, los medios de comunicación y el sistema publicitario son los culpables, y grandes protagonistas, de estos contextos plagados de ficción. ¿Y por qué no cuestionar la veracidad de estos contenidos reales plagados de engaño?, ¿Por qué no desenmascarar estas falsas promesas?
Son muchas las piezas artísticas que desempeñan un papel fundamental en hacer visible lo invisible, en sacar a la luz lo que permanece oculto bajo estos escenarios de ficción

Vivimos en la era de información (y pseudo-información); continuamente somos bombardeados por anuncios y noticias seleccionados según intereses, que irrumpen en nuestro día a día, nos lanzan sus mensajes sesgados, repletos de falsos deseos y necesidades inventadas. La publicidad, los medios de comunicación y el sistema que los sustenta, crea conceptos entorno a objetos o ideales que representa, elaborando productos de una sociedad capitalista, objetos y sujetos de la sociedad de hoy, listos para salir al mercado. En este sentido entra de lleno todo el mecanismo que rodea (y que supone) las estrategias publicitarias, insertas dentro de los mass media y de la sociedad de nuestro tiempo. Un universo, el publicitario, que elabora marcas, que fabrica valores entorno a productos, ideales entorno a artículos, objetos que son ofrecidos como emblema de una sociedad cosmopolita, como lo “adecuado”, artículos preparados y listos para ser devorados por la gran masa. ¿No nos resulta familiar?, ¿El Estado no funciona de una manera similar a lo que la hace una estructura publicitaria? Vivimos en un mundo donde el marketing ha cobrado gran protagonismo. Las estrategias publicitarias y toda la estructura que las sustenta, han conseguido normalizarse y llegar a la población de una forma cercana, han llegado a invadir nuestros espacios y nuestras mentes consiguiendo incluso que no nos cuestionemos sus mensajes, que asimilemos sus lemas, iconografías y mandatos de una forma sorprendentemente natural. Y además lo han alcanzado de una forma muy rápida. Sin duda todo un logro.

Los mass media y los espacios para la publicidad se convierten en escenarios para la ficción, en herramientas de poder, donde “el poder” plasma sus caprichos y los materializa en frases, noticias o productos del sistema democrático. Cuando hablo de “poder” hablo de poder capitalista, de franquicias y mercado, pero también de Estado, quienes se sirven de estos canales para lanzar sus lemas. Los medios de comunicación paulatinamente crean cierta desconfianza. Nos encontramos ante dos vías aparentemente dispares, que, efectivamente, nos muestran contenidos diferentes, pero todos ellos pertenecientes a un mismo principio rector: el sistema. Estos contextos se convierten en lugar idóneo para lanzar mensajes (también reales), para crear nuevos entornos para la reflexión y el debate. Desde las artes visuales, existe una larga tradición de apropiación de estos espacios, lenguajes e incluso estrategias para lanzar mensajes críticos desde estas mismas herramientas de poder. Guerrilla Girls se apropió de los espacios destinados a carteles, pero también de vallas y de autobuses para lanzar su protesta y su mensaje hacia una sociedad que era hostil con la figura de la mujer artista. Es larga tradición de apropiacionismo crítico de estas estrategias y de los canales de comunicación como soportes de difusión masiva, encargados de llegar a la sociedad de una forma directa, rápida y sencilla.
Los mass media y los espacios para la publicidad se convierten en escenarios para la ficción, en herramientas de poder

Artistas como PSJM toman estas estrategias de poder y actúan como una agencia crítica que lanza productos al mercado, crea spots, logotipos, lemas, etc. Todo un mecanismo derivado (o directamente apropiado) del universo publicitario, aplicado al arte contemporáneo, a materializar y hacer visibles aspectos que la sociedad y los medios no muestran. PSJM reclama estas verdades, aspectos que se esconden pero que son obvios, que “nadie” se atreve a afirmar. Desde la libertad de las artes visuales estos creadores lanzan sus mensajes: “Made by kids for kids”, “Made by slaves for free people” son algunos de los lemas que acompañan a conocidos logotipos de la industria capitalista; también anuncian la muerte del capitalismo en mupis ubicados en el espacio público, los mismos que son alquilados por las agencias publicitarias: Capitalismo D.E.P., 2009. Son muchos los artistas y colectivos que trabajan en esta línea crítica tanto en el contexto nacional como internacional, siendo imposible hacer un análisis de cada uno de ellos. Daniel G. Andújar, coincidiendo con el inicio del 15M lanzó su lema “Democraticemos la democracia”, el cual recorrió la costa del levante como lo hace cualquier otro anuncio de un producto del mercado (A vuelo de pájaro, 2011).

Javier Núñez Gasco hace también una crítica a los medios de comunicación, en este caso el artista usó un nuevo modus operandi que afirma la debilidad de estos medios, lo fácil que es introducirse en ellos y generar falsas noticias (Desde dentro, 2002). ¿Cómo distinguir entre la realidad y la ficción?, ¿Cuándo hablamos de realidad y cuando de ficción? Son muchos los creadores que, desde distintos medios, han cuestionado la veracidad de los medios de comunicación, han demostrado lo fácil que es formar parte de ellos, han lanzado mensajes ficticios, y a su vez reales, en contextos mediáticos, se han asomado al filo de esta dualidad entre realidad y ficción, ¿dónde está el límite?, ¿Estas piezas sacan a la luz otra verdad a relucir?, ¿O intentan poner en evidencia todo el sistema en el que vivimos? Realmente quien lo desee, siempre hablando en términos modestos, con tan solo disponer de efectivos económicos puede formar parte de estos medios, publicitarse y ofertarse como un producto más del mercado. Esto es algo que hace, por norma general, el Estado y las grandes franquicias y corporaciones. Pero son muchos los artistas que, desde sus mismos canales, quieren lanzar sus mensajes con una mirada ácida hacia el sistema de poder.

Obras incómodas pero necesarias.

Comisaria y crítica cultural independiente
Texto publicado en el nº 7 de la edición impresa de NOTON

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