23 de agosto de 2011

La ONU afirma que los indignados obligan a replantear el sistema global de gobierno

"En muchos países los jóvenes, incluso con estudios, están en paro y se indignan. ¿Cómo nos aseguramos de que la educación se traduce en integración en el mercado laboral?", se preguntó Joseph Deiss, presidente de la Asamblea General de la ONU.
Ginebra.- El presidente de la Asamblea General de la ONU, Joseph Deiss, afirmó hoy que el movimiento de los indignados es una señal más de la necesidad de transformar el sistema global de gobierno y hacerlo más permeable a las demandas sociales. 

"En muchos países los jóvenes, incluso con estudios, están en paro y se indignan. ¿Cómo nos aseguramos de que la educación se traduce en integración en el mercado laboral?", se preguntó Deiss, reseñó Efe. 

Para él, la respuesta a esta pregunta está en la transformación del gobierno económico global, reto que marcó como una de las principales preocupaciones de su mandato como presidente de la Asamblea General de la ONU desde junio del pasado año. 

Deiss ofreció una rueda de prensa en la sede de la ONU en Ginebra, donde asiste esta semana a la reunión anual del Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC), centrada este año en el tema de la educación. 

"En los comienzos del siglo XXI nos encontramos ante la necesidad de lidiar con desafíos globales y hallar el equilibrio entre el mundo más sostenible y el crecimiento económico", expresó Deiss. 

Según el presidente de la Asamblea General, el ECOSOC, como órgano intergubernamental de la ONU con responsabilidad en asuntos económicos y sociales, debería jugar un papel central en el sistema de gobierno global. 

Por ello, abogó por fortalecer el papel del ECOSOC y mostró su satisfacción con la adopción de la resolución 61/16, aprobada en marzo de este año, precisamente con este fin. 

Deiss también defendió la necesidad de que el ECOSOC celebre más reuniones informales con las delegaciones de los países y con otros organismos internacionales como el G-20 para aumentar su peso y eficacia,. 

"El G-20 demostró su capacidad para actuar con rapidez tras la crisis financiera de 2008, aunque la eficiencia no otorga necesariamente legitimidad", subrayó Deiss, quien consideró que el ECOSOC es el órgano que goza con la legitimidad para liderar el cambio. 

Deiss aseguró que, como garante de la legitimidad, el ECOSOC debe servir de foro de debate en el que participen instituciones multilaterales como el G-20 especializadas en cuestiones económicas. 

Durante su año de mandato, Deiss no sólo pretende realizar cambios en el ECOSOC, ya que recientemente expresó su deseo de modificar la estructura del Consejo de Seguridad de la ONU. 

Concretamente, Deiss pretende lograr el consenso necesario entre los países miembros para que se permita la ampliación de los miembros permanentes, ya que, a su juicio, el actual Consejo no representa la situación del mundo actual al no estar suficientemente representadas Asia, África y America Latina. 

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