Mencionaba Guy Debord en sus 'Comentarios sobre la sociedad del espectáculo' (1988) que el gran acierto de su teoría había sido el de definir con claridad en qué consistía El Espectáculo mísmo. Grosso modo, para Debord - y quien escribe estas líneas lo comparte - nuestra sociedad industrial habría desarrollado desde comienzos del siglo XX un nuevo tipo de dominación genuina y diferente a cualquiera de las que históricamente le precedieron, y de las que por supuesto es en gran parte heredera. Este sistema de dominio espectacular que habitamos y nutrimos, no sería otra cosas que el dominio autocrático de la economía mercantil emancipada de cualquier tipo de soberanía y en un estado tal de omnisciencia que no existe un más allá de ella. Pero al mismo tiempo, El Espectáculo no sería únicamente el dominio absoluto de la Economía sobre todas las esferas humanas, sino además el conjunto de técnicas de gobierno que acompañan dicho dominio, y ...
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