12 de agosto de 2012

'De la Bastilla a Mercadona'

FRANCISCO GARRIDO · PARALELO36 | Hay gente que confunde a Maradona con Mercadona, a la “disciplina inglesa” con el El Corte Inglés, a la prima de LoLi con la prima de riesgo y a los mercados financieros con el 'supermercado Antonio' (el de la esquina). Y así las cosas, creen que robar Mari Toñi y Pulevas en un supermercado es un acto revolucionario. 

Claro, la fiscalidad, el cambio del modelo energético, la movilidad sostenible, la renta básica universal, la igualdad de género, la agricultura ecológica, la mejora a de la calidad de la democracia; todo esos temas son banalidades, entretenimientos de la democracia burguesa. Los revolucionarios de verdad, esos, esos andan con carritos corriendo por el Carrefour.


Son los mismos que difunden la convocatoria para ocupar el congreso de los diputados. Son las víctimas del enorme proceso de despolitización de masas que el régimen político de la transición inculcó. Victimas que ahora caen seducidas por el primer demagogo que simule un gesto de rebeldía cuando más grosero y bufonesco mejor. ¿Dónde estaban cuando el “huevo de las serpiente” estaba incubándose? 

En la orgia consumistas en que la que desemboco el fascismo de SEAT600 y sombrilla en Benidor. La suma de la represión franquista y de la alienación consumista han dado como resultado este paramo cultural y político, donde los carritos de carrefour y las tiendas de campaña en Sol son las cumbre de la inteligencia y las alternativas política de una izquierda, que no tiene otra cosa que decir ante la “madre de todas las crisis".

Mientras que el ladrillo funcionó casi nadie se hizo pregunta, casi nadie quiso escuchar a los aguafiestas de los ecologistas, la única oposición política real a la locura del ladrillo, pero ahora, amigo, el asunto se ha puesto crudo. Y desgraciadamente la reacción ante la crisis responde desde el mismo esquema cognitivo aprendido: simpleza, inmediatez y autoritarismo. Demandan que alguien en un golpe súbito y repentino les devuelva a la época del crecimiento y el consumo. Odian tanto a los políticos y banqueros porque antes los amaron tanto. Se sienten tan defraudaos ahora porque antes confiaron tanto en ellos que les delegaron toda su capacidad de decisión. Devoran noticias económicas y políticas por que en los años de “vino y rosas” no se interesaron más que por Belén Esteban, Carmina Ordoñez, Ronaldo y los muy cultos por Guadiola, el Boyer y la Preisler.

Esta descripción no pretende ser un memorándum de culpa sino un relato de como ha sido posible socialmente el orto y el ocaso del actual modelo español. Quienes nunca estuvimos enamorados de políticos profesionales y de banqueros trapisondos, somos hoy más compasivos con ellos que millones de antiguos quitapelusas que en esto días andan cortando cabezas en la guillotina del facebook. Por qué no somos humanistas y no creemos que el problema resida exclusivamente en los actos morales de los individuos sino en las dinámicas y estructuras sociales donde los individuos se forman y actúan.

La situación es lo suficientemente dramática y dolorosa como para no dejarla en manos de demagogos y de consumidores frustrados. Los gestos demagógicos tienen una vis atractiva enorme para los medios de comunicación y las redes sociales pues esa, el espectáculo, y no otra es su cultura política. La imagen de los “revolucionarios” andaluces corriendo con carritos es la imagen patética y criminal que al PP le interesa. Por eso han difundido las imágenes por todo el mundo. Meten más miedo a aún a millones de afectados por la crisis y los arrojan en manos de las opciones conservadoras. Estimulan la guerra entre pobres, cajera contra sindicalista. El SOC hace tiempo que tiene una peculiar habilidad, recuerden la foto con el duque de Alba, para hacer de extras en películas cuyo guión lo escribe su peor enemigo. Al final hemos sabido, por boca de Gordillo, que la finalidad de los alaltos era suministrar de alimentos a Caritas…. ¿El próximo acto revolucionario que será, correr con los tablones de IKEA?

12/08/2012

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