11 de julio de 2012

Madrid recibe a los mineros como héroes

DANIEL AYLLÓN · máspúblico | Con el corazón dividido entre la envidia y el orgullo, miles de madrileños se echaron a las calles el martes por la noche para recibir, vitorear y escoltar a la ‘marcha negra’ hasta la Puerta del Sol. 

“Hoy se ha marcado un antes y un después en la respuesta de la población a las políticas de recortes. Hemos visto a 200 hombres y mujeres llenos de valores, fuerza, coraje y dignidad, defendiendo su tierra”, valoraba enfundado en una camiseta verde Antonio Alcaraz, profesor de secundaria de 54 años, al paso de los trabajadores del carbón. Unos minutos antes, otro hombre les alentaba con una gran pancarta sobre su cabeza: “Se predica con la palabra y se arrastra con el ejemplo. Lucha minera = Esperanza obrera. ¡Gracias de corazón!”.
Éstas fueron dos de las miles de muestras de afecto que recibieron los mineros a lo largo de la tarde y la noche, que comenzaron a las 19.30 horas, tras fundirse en una las columnas de Aragón, Asturias y Castilla y León. Las tres realizaron rutas diferentes por España hasta reunirse el distrito de Aravaca (Madrid), donde un millar de vecinos salió a las calles para ovacionarles en la salida de la etapa número 19.
De camino al centro de la capital, espontáneos conductores les alentaron desde sus coches: “¡Sois el orgullo de la clase obrera de España!”. Otros, en dirección contraria a la marcha, les provocaron recordando al dictador que dejó miles de muertos y exiliados en las comarcas mineras: “¡Viva Franco, cabrones!”. La soflama enervó a algunos mineros, a los que uno de los coordinadores de la marcha trató de calmar: “No lo podemos estropearlo todo porque se nos cruce un imbécil. Hay que mantener la mente fría”.
Frente al Palacio de la Moncloa
La entrada en Madrid -en contra de la prohibición del 5 de julio de la Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes- se realizó por la autopista A-6 pasando por delante del Palacio de la Moncloa, sede del Gobierno, como era voluntad de los mineros. Esto fue posible gracias a la estimación, por parte del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, de un recurso de UGT que entendía que el riesgo de atascos y para la seguridad de los automovilistas esgrimido por Cifuentes no era razón suficiente para renunciar al derecho de manifestarse. La Delegación de Gobierno también tendrá que asumir los costes del proceso: 600 euros.

En Ciudad Universitaria, fueron recibidos por varios líderes sindicales y políticos, y el rector de la Universidad Complutense les brindó una cena de homenaje, con platos de pollo, chorizo, tortilla, ensaladilla rusa, sardinas y cecina. Tras guardar un minuto de silencio por la muerte, unas horas antes, de un minero del pozo María Luisa, encendieron las linternas de sus cascos coincidiendo con la puesta de sol. “Ahora, empieza la conquista de Madrid”, animaba uno de ellos.
Con lágrimas en los ojos y los puños en alto, la columna minera y miles de madrileños entonaron una y otra vez el himno a Santa Bárbara de camino a Moncloa. Todos los asistentes buscaban los farolillos de los cascos, la presión de la multitud superó las expectativas y la ‘marcha negra’ no pudo completar el primer kilómetro hasta llegada la medianoche, una hora y media después de la salida de Ciudad Universitaria. Entre lágrimas de emoción, el minero José Luis daba una y otra vez las gracias: “No esperábamos tanta gente, la acogida ha sido impresionante”.
Objetivo: evitar el recorte del 64%
Sin haber logrado su objetivo todavía -que el Gobierno no cumpla su reciente anuncio de recortar un 64% las ayudas al carbón este año y que mantenga el calendario pactado para cerrar las minas paulatinamente hasta 2018- los asistentes tomaron la llegada de los mineros a Madrid como una victoria moral. E hicieron paralelismos con la selección de fútbol que, tras ganar la Eurocopa, completó un recorrido similar por las calles de Madrid para lucir el trofeo, ocho días antes. “¡És-ta-es nuestra selección!”, coreaban los madrileños a los mineros, antes de arrancarse con el “¡Campeones, campeones!” y repetir, una y otra vez, “Bienvenidos, bienvenidos” o “¡Madrid, entero, está con los mineros!”.

Desde allí, la marcha avanzó con ritmo lento hasta la Puerta del Sol, entre miles de aplausos y cánticos. La entrada a la plaza se produjo casi a las 2:00 de la madrugada y los mineros apenas permanecieron allí 20 minutos, antes de regresar a Ciudad Universitaria para dormir en un polideportivo habilitado. La convocatoria de la manifestación, al día siguiente a las 11.00 horas desde la plaza de Colón hasta el Ministerio de Industria, les dejaba pocas horas para descansar. Con esta nueva marcha, pretenden seguir aumentando la presión sobre el Gobierno.
“Nosotros también estamos hartos de los cortes de carretera y de las barricadas. Queremos que el Gobierno se siente en la mesa de una vez y que esto termine pronto”, señaló José Alfredo, trabajador del pozo Santiago de 40 años y natural de Mieres. “Llevamos todos casi dos meses en huelga, sin cobrar un duro por defender el futuro de las comarcas”.
Con la jornada de ayer, los mineros cumplieron 19 días de caminata, en los que acumularon más de 400 kilómetros en las piernas y un rosario de lesiones, rozaduras y ampollas. “Físicamente estamos tocados, pero tenemos mucho ánimo y ganas de que esto se solucione pronto”, añadió Luis Curieses, minero de Mieres (Asturias) de 44 años. “Pero lo más importante es que la marcha está sirviendo para que el resto de la gente se dé cuenta de que no se puede quedar en casa, sentada en el sofá, mientras el Gobierno humilla a su pueblo”.

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