3 de marzo de 2012

Educando en estructuras mediáticas

Cuando describo e interpreto lo que está sucediendo desde hace un par de siglos, aproximadamente, en el sector de los medios de comunicación y en el periodismo, el público al que me dirijo, en su generalidad, suele quedarse como atónito e incrédulo. 

Es lógico, son demasiados años de propaganda en pro de que el periodismo es independiente y a favor de la independencia de los medios, en una dinámica que el profesor Enric Saperas, de la Universidad Rey Juan Carlos, ya llamaba en los años ochenta del siglo pasado maniobras de autolegitimación porque son los mismos medios los que se definen a sí mismos como independientes, objetivos, libres y demás monsergas.

Los Dueños del Periodismo (Reig 2011)
Síntesis de sus investigaciones sobre
las estructuras mediáticas
En 1991, el profesor Alberto Moncada analizó el sistema de medios español y una de sus conclusiones fue que un medio de comunicación, al contrario de lo que creíamos, mientras más importante y poderoso sea, más sufre las presiones de unos y otros en su línea editorial. Unos y otros son sus accionistas (grandes, medianos y pequeños), sus anunciantes, sus círculos políticos y sus receptores que desean que se les dé aquello que reafirme sus personalidades. De esta manera, ni El País es un diario independiente (como predicara antes de definirse como global en español) ni la COPE es libre (ya es cinismo esto) ni El Mundo es riguroso porque el rigor sólo lo arrima a unos intereses: los suyos. 
Tampoco Tele 5-Cuatro se mete a investigadora de Berlusconi y sus negocios ni La Sexta-Antena 3 indaga en las posibles relaciones entre Televisa y el narcotráfico en México o, por no ir tan lejos, en los intentos de Televisa por monopolizar la televisión privada uniéndose a TV Azteca.
Ni El País es un diario independiente (como predicara antes de definirse como global en español) ni la COPE es libre (ya es cinismo esto) ni El Mundo es riguroso porque el rigor sólo lo arrima a unos intereses: los suyos 

Es verdad que si lo leemos todo o lo vemos todo, lo mismo nos enteramos de algo más pero –al margen de que no es posible tal proeza- entre los medios existe un pacto de no agresión en lo que se refiere a sus dueños. En el momento actual, una vez que los empresarios “puros” de comunicación y prensa son casi un recuerdo, ¿quién te dice que mañana, pero mañana mismo, el que fue ayer tu rival en el mercado no puede ser tu dueño? ¿Quién le iba a decir a los trabajadores de Prisa y a los receptores de Cuatro que se iban a ver ligados a Berlusconi? Ellos, tan progresistas, con Il Cavalieri y su dinero y todo para no quebrar.

¿Por qué ocurre todo esto? ¿Por qué Carlos Slim, uno de los tres hombres más ricos del mundo, cuenta con el asesoramiento de Felipe González quien a veces le ha dicho que compre la Cadena SER, en contubernio con su amigo Juan Luis Cebrián, antes periodista y hoy ejecutivo empresario? Porque el pluralismo está muriendo a pasos agigantados y sólo va quedando el negocio. Jaume Roures, impulsor de La Sexta y de Público, que presume de ser marxista, se une con la familia Lara en Antena 3 TV y la familia Lara procede de El Pedroso (Sevilla) de las tendencias más ultraconservadoras del pueblo, por no decir otra cosa.

Una vez que los empresarios “puros” de comunicación y prensa son casi un recuerdo, ¿quién te dice que mañana, pero mañana mismo, el que fue ayer tu rival en el mercado no puede ser tu dueño? ¿Quién le iba a decir a los trabajadores de Prisa y a los receptores de Cuatro que se iban a ver ligados a Berlusconi? 

Bien, ¿qué hay que hacer ante tanto despropósito?, me preguntan. Primero, ¿por qué es despropósito? Podríamos decir que son operaciones mercantiles y ya está. Sí, desde luego que lo son. Y además, legales. Pero, claro, las leyes las hacen los poderosos desde siempre en la historia de los seres humanos. Y esas leyes serán, eso, legales, pero en realidad el tema sería muy discutible porque lo que se está haciendo en España y otras zonas del mundo es ignorar el derecho de los ciudadanos, el derecho constitucional a escuchar en pie de igualdad todas las opiniones y análisis que sobre la realidad se desarrollan, algo que no ocurre porque lo que se transmite es una sola verdad esencial, con dos cabezas bipartidistas, un solo camino y fuera de él todo es llanto y rechinar de dientes, todo es anacrónico, utopía, prehistórico. Sin embargo, ¿hay algo más prehistórico e infantil que el mercado y el capital? ¿Por qué tiene que ser la utopía un concepto negativo?

No perdamos la oportunidad de enseñar a los niños la verdad de lo que está pasando para que le hagan frente al problema y ahí, en esa rebelión, tengan una ilusión por vivir

Aquí hay quien nos quiere quitar el deseo de vivir, quien nos quiere llevar ya a 1984 pero poco a poco, sin que nos demos cuenta. Miren por dónde el ingenuo de Orwell criticaba con sus obras al comunismo y ahora son aplicables al mercado que defendía. Aquí hay quien nos quiere arrebatar las ganas de vivir porque para tener ganas de vivir hay que tener ilusiones, utopías grandes y cotidianas. Todo esto –y mucho más- deben saberlo los niños desde el colegio y los adultos. Si los adultos estuvieran ya “quemados”, no perdamos la oportunidad de enseñar a los niños la verdad de lo que está pasando para que le hagan frente al problema y ahí, en esa rebelión, tengan una ilusión por vivir. El problema es, ¿quién se lo va a enseñar si los formadores están hastiados por un sistema que los ha convertido en seres deseosos de llegar a la jubilación con tal de no aguantar a unos padres prepotentes y a unos niños adultizados que, sin embargo, siguen siendo niños y después adolescentes y además por más tiempo de lo necesario? 

03/03/2012 · Ramón Reig · NOTON. Texto Publicado en la Revista NOTON Nº6

*Ramón Reig es periodista y profesor de Estructura de la Información en la Universidad de Sevilla. Además dirige en esta misma Universidad el grupo de investigación 'Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicación'.

1 comentario:

  1. Interesante artículo que muestra como novedoso un hecho de fondo de la globalización, como lo es la concentración de la riqueza en organizaciones supranacionales. Esas organizaciones, con y sin fines de lucro, se mezclan en las redes bursátiles con mafias de todo tipo; el mundo del dinero no pregunta el origen de la riqueza, es una dimensión cínica del capitalismo moderno que los Estados no pueden controlar.
    En estos escenarios, la prensa libre y las comunicaciones son el primer botín al que se aspira, ya que manejarlos permite tapar hechos que molestan a la imagen corporativa, apoyar proyectos que merecen el repudio de las comunidades, ocultar verdades y difundir muchas veces desinformación premeditada para articular acciones delictuales de alto nivel. Un aspecto clave que toca el profesor Reig es esa sociografía política de los mercados, una caja negra de las hebras del poder, de quienes controlan diferentes empresas, algo reservado,cuya clarificación ha motivado la respuesta de periodistas libres e investigadores académicos que luchan por la transparencia y la anticorrupción, los que normalmente deben sufrir los embates de esos monstruos, a veces con el desempleo, con la esfixia publicitaria si pretenden levantar medios independientes,aplicándoles una competencia monopólica para hacerlos quebrar o, por último, la acción de sicarios que por encargo puedan eliminar el problema.
    Felicitaciones a Reig por su nota y le insto a profundizar en sus conceptos por ser una materia relevante para las nuevas generaciones.
    Hernán Narbona Véliz, Periodismo Independiente

    ResponderEliminar