15 de marzo de 2012

DALE UNA PISTOLA A UN NIÑO CON TDAH

Relacionemos lo irrelacionable. 

La tendencia del positivismo uniocular, instaurado con los mecanismos del sistema neoliberal, basa 'positividad' y 'progeso' dentro de sus argumentos principales de desarrollo. 



Definiendo y argumentando siempre desde estas dos casillas principales todas sus estrategias y modos de estructura-acción – usando el 'miedo' como contradictorio hilo conductor entre ambos conceptos principales – . Y este esquema de ideario, con ese positivismo simplista, subestima cualquier modelo y su polisemia. En este caso el planteamiento girará entorno a la infancia, como concepto simplista y subestimado desde el poder utilizado para el mantenimiento de esas dos ideas 'positivismo-progreso' …Avocados a ser tratados como seres indefensos, volubles. Ellos y su potencial serán el eje conductor de las siguientes líneas.

Una de las características de la infancia canónica, es que el niño tiene una capacidad superior para observar el entorno y para absorber de él todos los referentes de la construcción de conducta, del crecimiento personal para su desarrollo y el del sistema al que pertenece. Asentando, dicen, desde esa temprana edad las características base de ese ser humano completo en el que se convertirá el infante. El entorno familiar, los estímulos la educación en los colegios, las actividades, los juegos, son los parámetros constructores que desde las instituciones – familia-tutores-centro educativo-medios – se controlan y se podan para hacer de ese niño-arbusto un bonsái. El infante desde la imaginería popular es el ejemplo de inocencia, pureza y 'positivismo-progreso'; limitando la valoración de sus capacidades, su desarrollo y enrareciendo la heterogenia de los impulsos instintivos de estos pequeños humanos. Sobre-protegiendo sus estímulos externos en un momento de sobre-estimulación.

El entorno familiar, los estímulos la educación en los colegios, las actividades, los juegos, son los parámetros constructores que desde las instituciones – familia-tutores-centro educativo-medios – se controlan y se podan para hacer de ese niño-arbusto un bonsái

La diferencia entre mi generación – también las anteriores – con esta nueva cosecha de infantes es como una cordillera; la misma manera en que neurologicamente los niños de hoy procesan los datos, la información y los estímulos es prácticamente opuesta. El salto es enorme… la educación intenta ponerse a la altura de un entorno bio-tecnológico que avanza miles de kilómetros por segundo más rápido. Todo esto enardece que la educación lineal tradicional quede de alguna forma muy obsoleta, en una generación de niños que procesan gran cantidad de estímulos completamente distintos a la vez; provocando – según el pensamiento de alguno que algún día pensó – que permanezcan en lo superficial de esos contenidos. Síntoma contemporáneo que podríamos relacionar con lo que se ha denominado Trastorno de Déficit de Atención por Hiperactividad – TDAH –… que se enlaza con este cambio de modelo intrínseco en los infantes de hoy, como 'enfermedad', enfermedad a tratar… a tratar con químicos. 

El infante desde la imaginería popular es el ejemplo de inocencia, pureza y 'positivismo-progreso'; limitando la valoración de sus capacidades, su desarrollo y enrareciendo la heterogenia de los impulsos instintivos de estos pequeños humanos
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Parches para no afrontar un 'problema', que no es problema, es un cambio de sentido. Dentro de los niños que padecen los diferentes tipos de TDAH, las características principales son la incapacidad de atender a un estímulo fijo, la manera de estructurar el lenguaje, la conducta y las emociones, siendo éstos erráticos. Es un síndrome que se considera crónico, de base nerobiológica y potencial genético, comenzando en la infancia y no tratándose a tiempo; convirtiéndose en el modelo de comportamiento/procesamiento del futuro adulto. Curiosamente las estadísticas hablan por si solas: en las dos últimas décadas el porcentaje de niños diagnosticados con TDAH ha crecido enormemente y muchos de los que biológicamente tenían antecedentes no lo han desarrollado. Lo cual, obviamente, nos hace plantearnos serias preguntas sobre el supuesto síndrome. ¿Estamos frente a un problema o frente a una consecuencia social no necesariamente negativa?

Ahora probemos a relacionar lo irrelacionable otra vez. Pongamos que no estamos hablando de infancia, pongamos que es una metáfora, pongamos que es un juego. Pongamos que hablamos de la Cultura como Institución. Pongamos también que la Cultura es una infante, a la que se le ha diagnosticado TDAH y que está además en un contexto familiar complejo, pongamos que como Institución es una niña problemática. Topicazos uno tras otro.

La Cultura por definición, definición positivista; se caracteriza por tener la obligación de generar presente y futuro, al menos en modo algorítmico

La Cultura por definición, definición positivista; se caracteriza por tener la obligación de generar presente y futuro, al menos en modo algorítmico. Debe estar en constante movimiento de propuestas, de formas, de manera que refleje tanto el presente como al mismo tiempo lo defina. Absorbiendo contenidos de forma constante para poder producir nuevos. Abierta siempre a todos los estímulos, en navegación, rizomática y libre de prejuicios, como buena infante. Ha de ser curiosa y tener ansias de asimilar. Pero digamos que ahora la Cultura, esa eterna niña que tiene que ser hiperactiva como lo que la rodea, que tiene que tener TDAH como la que más para poder crecer, se encuentra truncada. A la niña Cultura la pusieron en tratamiento, le recetaron anfetaminas y la incluyeron en un grupo de apoyo para niños en un internado. Sus papás están ocupados con otras cosas más importantes, parece, para poder desarrollar ese 'progreso' y 'positivismo' que se le exige como padres normativos.

En un principio, cuando todo era idílico sus papás se jactaban con otros padres de comprarle a la niña muchos juguetes, los más caros los más nuevos, los mejores para incentivar su creatividad: para presumir de niña al fin y al cabo. Un día le compraron una serie de Cubos Blancos y un Subvenció-poli, para que la niña jugara a comprar cosas que poner dentro. La niña – con su supuesto TDAH aún por diagnosticar – puso de todo dentro, de todo lo que creía que a sus padres les haría sentir orgullosos, orgullosos de ella. Así sus padres, en sus cenas de papás, donde hacen cosas de papás, podrían comentar lo ingeniosa que es su niña, qué obediente es… y sobretodo, que además de tener lo mejor, la niña nunca rechistaba ni una sola orden. Era su imagen y semejanza. “Tiene los ojos de mamá y la nariz de papá” decían todos.

 Pero digamos que ahora la Cultura, esa eterna niña que tiene que ser hiperactiva como lo que la rodea, que tiene que tener TDAH como la que más para poder crecer, se encuentra truncada. 

Pero la vida no era tan sencilla, los papás de Cultura se están divorciando. Durante mucho tiempo la niña mientras jugaba con sus Cubos Blancos, escuchaba como papá y mamá se peleaban. Peleas de las dolorosas, emocional y sonoramente. Se veía venir. Se tiraban los platos a la cabeza: infidelidades manifiestas, diferencias irreconciliables, mentiras y excusas…. La burbuja había estallado. Cuando sus padres decidieron vivir separados, la niña no sabía qué hacer ni a quién agradar. Un fin de semana con papá y su amante del trabajo, y otro con mamá y su joven 'amiguito', que además de guapo decía que sí a todo lo que mamá decía. Ella intentaba vivir en esa contradicción, aguantó mucho tiempo… hasta que empezó a romper sus juguetes, a no escuchar. Estaba desorientada, no sabía a quien contentar ni qué hacer. Sus padres preocupados, dieron por hecho que la niña no estaba bien… un especialista se lo confirmó: “la niña tiene TDAH, necesita un tratamiento especial o esto puede ser un problema muy complejo dentro de unos años”. 

Así que sus papás la llevaron a un internado, según ellos era mejor que vivir en un hogar desestructurado en pleno conflicto de divorcio – quién se queda con la casa, vendemos el coche y nos lo repartimos, la custodia, etc… - Y se desentendieron. Allí en su horario extraescolar fue incluida en un grupo de apoyo junto con otros niños como Deporte y Educación – por lo menos esta última era compañera de juegos en su vecindario –. Ya no le daban juguetes, todos pensaban que era por eso, demasiado ocio… “tanta videoconsola, tanto ordenador, tanto Subvenció-polis no puede ser bueno, la medicaremos y le daremos una educación consecuente con sus necesidades, a su TDAH”. 

De este modo la pobre niña ha desarrollado otro tipo de síntomas, como Rigidez Cognitiva – es decir una bloqueante incapacidad de gestionar varios estímulos a la vez dificultándose a sí misma generar diferentes propuestas para la resolución de problemas – y Neuroticismo con lo cual no puede evitar atribuir a factores externos el control de su propia existencia, de su propia problemática. Subestimada y estereotipada como todos los niños. Lo cual podría derivar en una pérdida total de apreciación de los detalles, de creatividad, y a niveles comunicativos, afectaría directamente a su forma de relacionarse emocional y lingüísticamente. Lo que sería una lacra social absoluta, todo debido a subestimarla, a ponerla en un plano terciario, como a los infantes. Llevándola además a un irremediable sentimiento de inutilidad, cualquiera de sus impulsos está coartado… Es dependiente por obligación. Ni voz ni voto.



Pero no todo está perdido, esa niña con TDAH no padece ningún tipo de retraso, ni está enferma, ni tampoco es inocente – en todos los aspectos de la palabra – en absoluto es inconsciente, ni tampoco necesita de una educación estricta y normativa, ni mucho menos sobreprotección para poder vivir y crecer. Aunque debe superar su neurocitismo y asumir sus responsabilidades y culpas, sus instintos y capacidades. Ha de ser como es, una 'viejoven' para siempre.

Es la niña más madura que he conocido. El otro día hablando con ella le comenté varias opciones y le regalé un puzzle de pistolas, un puzzle que compré en una juguetería. Es un juego para mayores de tres años, sus padres lo desaprobarían, pero es mejor que el Cubo Blanco y más estimulante que Subvenció-polis… se quedó meditando, mirándolo fijamente. Y sonrió con sus pequeñitos dientes de leche y...

Ella sabe interpretar: toma la pistola y la cambia de lugar. Es importante enseñar a los niños a revelarse contra esos 'juegos peligrosos' del sistema que los hace dependientes, que los manipula y los redefine, sin atender a sus verdaderas necesidades - tanto si son 'erráticas' o no – y a sus responsabilidades. Los niños no es que no entiendan del concepto de futuro ni las consecuencias de sus actos, ellos definen el futuro. Dale a un niño una pistola y te hará un puzzle, con o sin TDAH.

No se hasta qué punto hemos relacionado lo irrelacionable.

15/03/2012 · Raisa Maudit -Artista interesada en la producción cultural crítica- · NOTON *Texto Publicado en la Revista NOTON Nº6


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