7 de noviembre de 2011

La salida a la crisis: la Economía Humana

La oportunidad del primer gobierno de derecha en cuanto a ser opción de futuro, le exigiría a Sebastián Piñera y la Alianza, escuchando la voz de las calles,  dar un gran golpe de timón, que les significaría “quemar lo que han adorado y adorar lo que han quemado”.

En la institucionalidad de la economía y del comercio mundial, representada fundamentalmente por la Organización Mundialdel Comercio,  buscó consolidarse  el neoliberalismo a nivel global, pero son cada vez mayores los disensos y las reacciones de los países miembros frente a los daños que este orden ha provocado: desigualdad, empobrecimiento, endeudamiento, exclusión, deterioro ambiental.

El orden neoliberal en sus límites
Se ha vivido una fuerte pugna entre el dogmatismo neoliberal y las posiciones antiglobalización. Mientras los sectores dominantes de la economía mundial han postulado una desregulación máxima, que dejaría en manos de operadores privados del mercado casi todas las actividades humanas, ocupándose el Estado sólo del ejercicio de la fuerza, justicia y, subsidiariamente, actividades de carácter social para sectores marginados del mercado; los sectores sociales, intelectuales y productivos medianos y pequeños postulan la defensa medioambiental y tratos laborales justos.

La presencia de un mundo corporativo integrado por multinacionales que tienen un peso político superior al de los Estados, se ha hecho sentir en las negociaciones económicas internacionales, en las cuales han hecho manifiesto su interés por liberalizar todos los ámbitos de las economías, pero manteniendo en los países centrales pesadas estructuras protectoras.

La ronda Doha de la OMC se ha estancado, principalmente por el rechazo de los países menos desarrollados productores alimentarios a las pretensiones de los países mayores de imponer producciones transgénicas a la comunidad internacional y de mantener los subsidios a su agroindustria. En este aparente agotamiento de las negociaciones económicas internacionales, se aprecia la dificultad de alcanzar posiciones menos asimétricas, de mayor equidad. Es así como surgen las ponencias contestatarias que vuelven los ojos al desarrollo, como equilibrio entre crecimiento económico, medio ambiente y justicia social.

Es así que ha surgido como una mega tendencia la reforma a la economía de mercado, al mercado de capitales global que no tiene controles. Abandonada desde los noventa la utopía de la economía centralmente planificada del comunismo ortodoxo, reaparece con fuerza y con un realismo político peculiar, la alternativa de un sistema de mercado, pero dirigido por un Estado Responsable en vez de Subsidiario, que regule debidamente y fiscalice de manera efectiva, resistiendo las presiones de los agentes económicos privados transnacionalizados.

La alternativa de una Economía Humana
Sin que se haya emitido una declaración de principios desde los indignados, subyace en su demanda de cambios el rechazo al materialismo neoliberal. Encontramos así a crecientes sectores políticos y sociales que se manifiestan partidarios de una economía humana, con una propuesta de relaciones económicas que sin ser rupturista con la concepción de mercado, subordina la propiedad privada a valores de mayor apreciación, como la seguridad, la equidad, los derechos humanos básicos, la calidad de vida y el respeto al medio ambiente.

Es decir, sin caer en nostalgias de utopías estatizadoras, sostiene esta visión que el mercado es un instrumento necesario para la racional asignación de los recursos. Sin embargo, la diferencia cualitativa está en que pese a aceptar las bases de una economía de mercado, establece claramente la necesidad de restablecer una adecuada regulación, evitar la concentración de la riqueza, realizando una fiscalización efectiva y generando nuevas formas de participación en los mercados, dándole poder a la ciudadanía para proteger sus intereses, morigerando así los poderes económicos que priman en los mercados y que han provocado la concentración monopólica u oligopólica.

Además, se apela a la fiscalización honesta y eficaz de un Estado probo, moderno, transparente, que se fortalece en calidad de gestión, lo cual sumado a la participación social, abre posibilidades reales para romper las asimetrías crecientes que ofrece el panorama mundial. Es allí donde la economía humana se conjuga en una nueva utopía política democrática que defiende la probidad y la ética pública y privada, en  una visión que coloca en el centro al ser humano y potencia la asociatividad, la cooperación y la distribución del ingreso en la economía.

En Chile se ha vivido la implantación de un sistema neoliberal ortodoxo, que se impuso con el respaldo inicial de un régimen dictatorial, extendiéndose hasta la fecha a través de las negociaciones de la transición política. La Constitución de 1980 buscó consolidar el sistema con amarres en materias claves, cuyas reformas se han dificultado, además, por la falta de convicción de las fuerzas gobernantes para idear alternativas al régimen económico heredado.

Esta debilidad profundizó en los veinte años de gobiernos de la Concertación, las inequidades. Es innegable que el crecimiento logrado es exitoso al trasluz de los criterios liberales, pues ha hecho más poderosos a los mayores grupos económicos, propiciando su internacionalización. Sin embargo, al trasluz de la economía humana se aprecia una creciente desigualdad, marginalidad de sectores que van conformando una bomba de tiempo para el sistema, cuestión que ya ha alertado a algunos empresarios lúcidos de la derecha económica chilena que han planteado la necesidad de pagar más impuestos.

El divorcio entre los políticos y la sociedad civil es una tendencia que también debe corregirse, pues el Estado y la sociedad civil deben ser aliados para poder realizar los cambios que demanda el sistema imperante.

Es necesario traer a los representantes populares al debate de fondo, que permita sacar el conflicto de las calles y la indignación visceral,  para aunar criterios que permitan levantar un proyecto de sociedad que conlleve un modelo de economía humana, que respete al hombre y  la naturaleza.

07/11/11 · Hernán Narbona Véliz · Periodismo Independiente, NOTON

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