6 de octubre de 2011

¿Nuevas Turbulencias o Agotamiento del Orden Mundial Neoliberal?

La crisis de la deuda que ha jaqueado a la Unión Europea puede ser vista como un desajuste estructural entre la economía real y las percepciones de riesgo que de ella se generan en los mercados de capitales. 

El impacto social de la burbuja sub-prime sobre las pensiones y los salarios ha sido severo. El paro se ha instalado en España a partir del 2008 y no ha remontado. Al evaluarse el nivel de endeudamiento que mantienen países como Portugal, Irlanda, Grecia, Italia se ha determinado que sus bonos soberanos valen  cada vez menos por el castigo que sufren en los mercados de capitales. Por efecto de volatilidad que se da en las bolsas de valores, de commodities o de servicios, operadores que realizan inversiones de cartera siguen las tendencias y se deshacen de títulos en caída libre, lo que agudiza y acelera la crisis financiera de esos países.

También existen las consabidas acciones especulativas, apuestas de corto plazo, capitales golondrina, que resultan totalmente incontrolables. Con el balance de pagos en rojo, sin espaldas de reservas suficientes para solventar los compromisos internacionales, los Estados europeos, asociados en otrora sólidos procesos de integración regional, no han logrado evitar un escenario recesivo, donde la falta de liquidez frena el intercambio comercial y provoca un efecto dominó en sus socios comerciales. El paro ha calado hondo y las chimeneas que emigraron al Asia se extrañan hoy. La gran burocracia incubada en los períodos de Estado de Bienestar tendrán que revisarse para procurar una Administración Pública moderna, musculosa y flexible, con capacidad de gestionar un nuevo orden emergente, quizá un término medio entre el nacionalismo económico de ámbito regional y la necesidad de seguir interactuando con el mundo en un intercambio más cauteloso.
Las reglas del juego de la economía global, han sido impuestas por el mundo corporativo supranacional; lo que es bueno para la General Motors dejó de ser bueno para Estados Unidos. 
Las reglas del juego de la economía global, han sido impuestas por el mundo corporativo supranacional; lo que es bueno para la General Motors dejó de ser bueno para Estados Unidos. Las multinacionales, en feroz competencia planetaria, apuestan al Top 3, de manera de poder liderar como uno de los tres primeros, determinados rubros y consolidar así sus estrategias planetarias. Los Estados son un frente respecto al cual la influencia corporativa circula al filo de lo legal, con tratos que muchas veces implican malas prácticas o corrupción. La necesidad de fiscalizar las contrataciones y concesiones desde la prensa libre y la ciudadanía, son elementos del cambio necesario que se requiere para un nuevo sistema mixto de economía.

El proceso productivo multinacional ocurre en diversos territorios, con encadenamientos productivos que no pueden ser fiscalizados por un solo Estado, pues ocurren en un espacio supranacional donde el árbol de casas matrices y filiales radicadas en distintos países, genera flujos financieros y de mercancías que quedan fuera del brazo fiscalizador de los Estados. El fenómeno de tributación se ha hecho complejo y restrictivo, toda vez que principios enclavados en el orden mundial dejan escaso espacio a los países para actuar de manera correctiva.
El proceso productivo multinacional ocurre en diversos territorios, con encadenamientos productivos que no pueden ser fiscalizados por un solo Estado, (...) flujos financieros y de mercancías que quedan fuera del brazo fiscalizador de los Estados.
El margen de maniobra de los Estados es bajo, toda vez que los intereses corporativos han quedado plasmados en los Acuerdos internacionales. Sin embargo, la movilización cívica de la comunidad planetaria, en toda su energía y diversidad, ha obligado a la dirigencia política a detenerse para reformular un sistema que a todas luces se ha hecho inviable. El Estado debe reasumir sus capacidades de gestor económico y ensayar esquemas de comercio compensado y organización de planteles productivos asociativos, que sean una alternativa práctica para mantener funcionando la economía real pese a la iliquidez financiera. El Barter Trade o trueque es una estrategia que sirve para mover el comercio,como lo son también los sistemas regionales de clearing entre Bancos Centrales, que ha mantenido desde 1980 ALADI, Asociación Latinoamericana de Integración, y que quizá sea oportuno reflotar frente a la actual crisis.

Los fenómenos bursátiles son de difícil predicción, por la complejidad de intereses en juego. El precio de los commodities, como el cobre, se ha resentido, pero en los requerimientos de crecimiento de las potencias asiáticas continuará siendo una materia prima insustituible. Por lo tanto, los países proveedores, como Perú y Chile, pueden resistir tranquilos una baja coyuntural y seguir apostando al socio chino. Existe presión de la sociedad civil por recuperar el manejo de los recursos naturales para una gestión más nacionalista de los mismos y es en esta variable donde pueden presentarse los mayores conflictos en el corto plazo, para desmantelar acuerdos que nunca tuvieron transparencia y que enajenan la riqueza de los países menos desarrollados en tratos leoninos que no admiten continuidad y deberían repactarse. La figura de una superpotencia que constituya un Estado gendarme que vela por la defensa de los intereses corporativos en el globo, ha pasado a ser una posibilidad de baja ocurrencia, pues los indignados del planeta han arrinconado a la clase política complaciente y están exigiendo que la soberanía vuelva al pueblo y se reposicione un Estado Nación moderno, cuyo norte principal sea el bien común de sus habitantes.
La figura de una superpotencia que constituya un Estado gendarme que vela por la defensa de los intereses corporativos en el globo, ha pasado a ser una posibilidad de baja ocurrencia, pues los indignados del planeta han arrinconado a la clase política complaciente y están exigiendo que la soberanía vuelva al pueblo
Sin echar mano a profesías, pero sí confiando en la capacidad de la ciudadanía para retomar los hilos de su destino con madurez cívica, siento que se ingresa a una nueva era de relaciones internacionales, que permitirá repostular un Estado Nación moderno que pueda emprender y gestionar los grandes proyectos que se requiere en nuestros países, con una planificación indicativa que favorezca las alianzas público privadas, pero con fiscalización ciudadana y transparencia, erradicando corrupción y prácticas abusivas. Por ello, siento que vientos positivos auguran la aparición de una economía más humana, con una ética pública y privada sólidas, con nuevos protagonistas, no contaminados por el sistema. 

05.10.2011 · Periodismo Independiente para NOTON · Hernán Narbona Véliz

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