10 de octubre de 2011

La apátrida “patria financiera”

Como si ayudara de algo comprender las causas profundas de la actual crisis mundial, las personas buscan explicarse porqué este imperio de la codicia global.

Vale la pena dejar sobre el tapete algunas consideraciones de fondo, que establezcan la relación casi perversa entre las economías reales y esa otra dimensión supranacional, que constituyen los mercados de capitales a escala global.

Porque la presente crisis se produce por el desplome de esa economía financiera en donde se transan volúmenes que estima que son veinte veces la economía real, con un serie de intermediarios y especuladores que juegan a la virtualidad de los movimientos de capitales, reflejados en instrumentos bursátiles o movimientos de productos estandarizados que se dan en llamar commodities. Invertir en materias primas e insumos, más allá de la realidad productiva es una opción para obtener ganancias.

Esa globalidad financiera no reconoce ligazón territorial y funciona por encima de los intereses nacionales o regionales, siguiendo su propia dinámica, que es la maximización de la rentabilidad, lejos del esfuerzo emprendedor de los que de verdad producen, lejos del brazo regulador del Estado Nación.

En finanzas internacionales hay que entender que los mercados funcionan de manera continua, de acuerdo a los husos horarios de las distintas regiones del globo. La economía real lo hace estableciendo encadenamientos productivos y compitiendo por espacios en los mercados reales. Allí hay emprendimiento, riesgos e inteligencia. En la dimensión financiera es diferente, pues funciona sobre percepciones y un sistema de intermediación que canaliza la energía del dinero para los sistemas productivos reales. Los ahorros previsionales son administrados por intermediarios oficiales que apuestan a las bolsas y en ellas el valor de acciones, bonos soberanos, derivados financieros, contratos a futuro, etc. se fijan en función de los juegos de oferta y demanda, donde se presume que se juega con transparencia y libre concurrencia.

Sin embargo, cuando la corrupción contamina estos sistemas, por ejemplo con balances fraudulentos o uso de información privilegiada para obtener ventajas, esa pseudo libre competencia se derrumba y la gente quiere retirar su dinero, deshacerse de papeles que no reflejan una posición real. De esa percepción colectiva, amplificada por la globalidad, devienen estas debacles que terminan transfiriendo perdidas al hombre de a pie, mientras los agiotistas vuelven a ser subsidiados por los gobiernos que abrazan con dogmatismo el sistema global, para mantenerlo funcionando, así deban renegar de sus propios dichos, como lo es recurrir al Estado cuando los negocios dan rojo.

Repugna la impunidad que disfrutan quienes se roban literalmente los ahorros de miles de millones de trabajadores y que más encima se auto indemnizan al quedar desempleados con cifras millonarias. Las víctimas son los ahorristas que quedan desprovistos de pensiones dignas o empresarios que ven como las turbulencias los llevan a la quiebra al no disponer de capacidades de cobertura o securitizacion que si practican los grandes proyectos.
El sistema financiero es apátrida, va donde el imán de gananciales sea mas atractivo y escapa metódicamente a paraísos fiscales para evitar tributos. La codicia no reconoce banderas. En cambio, las personas si lo hacen y luchan por el progreso de sus comunidades, de sus naciones y de sus familias. 

De esta contradicción vital podemos deducir la necesidad de acciones de futuro, que hagan pensar en cooperativismo, en un rol de Estado activo para impulsar y ejecutar, porqué no, inversiones directas de infraestructura. En definitiva, uno esperaría de la clase política un debate de altura, que apunte a crear un sistema nacional que atenúe, en la medida de lo posible, los efectos perniciosos de la "patria financiera", favoreciendo el trabajo y el emprendimiento frente a la mera especulación. Tema para el debate que escapa de los eslóganes faranduleros con que nos agobian las campañas políticas en marcha.

10/10/11 · Periodismo Independiente, Hernán Narbona Véliz para NOTON

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