4 de diciembre de 2010

Wikileaks es el enemigo

¿A quién ataca y a quién defiende WikiLeaks?
Manuel E. Yepe

Por estos días es frecuente escuchar preguntas acerca de WikiLeaks en todas partes: ¿Quién lo financia, a quién beneficia, a quién perjudica, cómo es posible que el imperio se muestre tan vulnerable?

No es difícil descubrir que quien queda más dramáticamente expuesto en los documentos sustraídos por WikiLeaks es el actual, ahora impopular, gobierno de Estados Unidos y, quizás por ello, la inusitada acción fue recibida con aprobación jubilosa en casi todas partes del mundo porque constituía un aporte de pruebas para la denuncia de sucios manejos imperiales contra los pueblos.

Diríase que la opinión pública aprobaba de antemano aquel gesto heroico de sustraer, a lo Robin Hood, papeles secretos del gobierno de Estados Unidos que ponían de manifiesto el irrespeto a la independencia de otras naciones y a la soberanía de los pueblos con que la política nacional y la diplomacia estadounidense asumen un papel que pretende ser de líder del mundo, para difundirlos a escala global.

Obviamente, tal ejercicio habría significado una extraordinaria conmoción en los procedimientos informativos establecidos.

Muchos pensaron incluso que tales revelaciones podrían ser el preludio del fin del imperio estadounidense o del fin del capitalismo. Era difícil suponer que tan inconcebibles testimonios de la violencia y del desprecio con que Estados Unidos maneja sus relaciones, no solo con sus enemigos sino también a sus amigos y asociados, fueran a quedar impunes a la luz del derecho internacional.

Las primeras revelaciones que pudieron ser apreciadas por la opinión pública mundial, por su carácter sensacionalista, hicieron pensar que las expectativas se justificaban, pero bien pronto se pudo saber que el hecho no era, como se creía, algo parecido a una absoluta libertad de difusión de la información que escapara de las reglas de control impuestas por Washington.

Pronto se hizo evidente que, por algún motivo, la disciplina que ha venido rigiendo a la supuesta libertad de prensa en el hemisferio, no había cedido en el caso del evento WikiLeaks.

No se sabe bien cómo ocurrió que los dirigentes del sitio web aceptaron que los documentos que habían logrado sustraer, para hacerlos del libre conocimiento de los pueblos, fuesen seleccionados o censurados por una agrupación de cinco de los medios más representativos de la gran prensa occidental que ha respetado históricamente las regulaciones impuestas por Estados Unidos. Se pudiera suponer que el acoso a que fue sometido por las autoridades estadounidenses de relaciones exteriores e inteligencia el máximo dirigente de WikiLeaks, fue responsable de que él cediera en esto, cual ante una retorcida de brazo.

Esos cinco medios fueron los diarios The New York Times, El País, Le Monde, Der Spiegel y The Guardian, de Estados Unidos, España, Francia, Alemania e Inglaterra, respectivamente.

Se supone que estas cinco publicaciones llegaron a una suerte de pacto con WikiLeaks sobre la base de que, antes de hacer públicos los documentos, advertirían al Departamento de Estado y se pondrían de acuerdo entre ellas para que los textos publicados se mantuvieran dentro de ciertos parámetros "éticos" acordados.

O sea, a diferencia de lo que anteriormente ocurría con las informaciones confidenciales reveladas por WikiLeaks, en esta ocasión se había instrumentado una filtración o "censura" a cargo de varios medios acostumbrados a regirse por la disciplina informativa establecida por Washington para los grandes medios occidentales que se identifican como la "mainstream media" informando, previamente a su publicación, a la administración estadounidense.

Pero más allá aún de estas dudas sobre la naturaleza verdadera de la operación WikiLeaks, están las dudas acerca de cuáles serán las fuerzas internas o elementos en Estados Unidos que están detrás del asunto o que han propiciado su ocurrencia.

No son pocos los que atribuyen la paternidad de la audaz hazaña periodística a la extrema derecha de Estados Unidos, las fuerzas neoconservadoras que perdieron, con la asunción de Barack Obama, el control total que ejercieran desde la administración de Ronald Reagan hasta la de George W. Bush.

Suponen que la contundente derrota del partido demócrata en las elecciones de medio término, abrió los apetitos de las fuerzas neoconservadoras de golpear al herido hasta asegurar su exterminio y el regreso de la ultra derecha al poder real en las elecciones del 2012, o antes.

Otras muchas respuestas se plantean a las preguntas acerca de las motivaciones reales del fenómeno WikiLeaks cuyos objetivos difícilmente pudieran calificarse de nobles o positivos, aunque su acontecer haya sido recibido con júbilo por quienes consideran merecida una sanción al presidente Barack Obama, dada su pobre actuación a favor de quienes lo eligieron en apoyo a su discurso renovador.


Noticias relacionadas

4 comentarios:

  1. Ya, pero Julien Assange da pruebas documentales contrastadas y argumentadas completamente de todo lo que dice, y vosotros aquí no lo hacéis...Acostumbraros a hablar con argumentos bien acabados, con la razón por delante, con documentos en la mano como obligación y sin teorías conspirativas baratas....Que ya estamos hartos de tonterías. Hablando de todo, y al hilo de las teorías conspirativas chupiguays, tan habituales en el PP y en la ultraderecha, ¿no seréis vosotros de Falange, u otro grupo similar de ultraderecha? PEDRO

    ResponderEliminar
  2. Hola Pedro. Mi nombre es Carlos García de Castro, soy uno de los coordinadores de este blog y me considero de izquierdas. Soy colaborador de Diagonal y a nivel local escribo en el boletín de IU en Gerena. No pertenezco a ningún partido y soy responsable de lo que se publica en este blog.

    Yo defiendo que Wikileaks es un problema más que una solución y es una opinión fundada en lo que se ha publicado sobre Wikileaks, lo que se afirma en su propia página Web y la trayectoria que viene teniendo en estos últimos tiempos.

    En ningún momento se ha afirmado que lo que publica Assange sea falso, de hecho estoy convencido de que es verdadero. Por la sencilla razón de que hasta ahora sólo ha hecho confirmar lugares comunes de la actualidad internacional.

    Sus cientos de miles de documentos denuncian a gobiernos y corporaciones. En su Web afirma querer un mundo más trasparente dónde la verdad acabe con la corrupción, sin embargo no hay nada más oscuro que el propio Wikileaks.

    Por otra parte el hecho de que recientemente haya entregado la difusión de sus contenidos a un número muy limitado de medios no va tampoco en la dirección de querer democratizar el acceso a la información.

    Otra cuestión que me llama poderosamente la atención es que a nivel colectivo hemos aceptado sin crítica la versión oficial de los hechos. Información libre está muy bien, pero antes está el pensamiento libre - y crítico - e igual que se juzga la actuación de las corporaciones y los estados hay que someter al mismo juicio a Wikileaks.

    También es bastante lamentable todo el sensacionalismo que se ha levantado y que el propio Assange con su comportamiento alimenta - no hay más que ver la ridícula entrevista que ha realizado hoy en El País -. Quién consigue que se hable más de sí mismo que de la información de su medio puede ser un buen showman, pero no un buen comunicador.

    Por otro lado Wikileaks en su página Web afirma que conocer los documentos secretos es una forma idónea para conocer como funciona el mundo - al tiempo que nos oculta como funciona Wikileaks -. Entonces, ¿no hay fuentes más importantes que los propios gobiernos? ¿Al tomar las fuentes de estos no estamos difundiendo su único y monolítico punto de vista?

    Más allá de teorías de la conspiración, que Wikileaks alimenta en su propia Web dónde hace continuas referencias a los servicios secretos, lo que hay es que analizar que es Wikileaks como medio de comunicación, y no otorgarle una hegemonía sobre el resto de medios que no merece.

    En una entrevista Assange decía que Wikileaks viene a suplir el trabajo periodístico de investigación que ha dejado de realizarse. Falso.

    Cualquier documental de la 2 en la noche temática es más profundo, más contextualizado y más útil para el público que la información monopolizada y difundida con cuenta gotas por Assange. Precisamente Wikileaks está ocultando el trabajo duro y constante de muchos y muy buenos periodistas están realizando en la actualidad. El brillo de Wikileaks está condenando a las sombras al periodismo de verdad.

    Aceptar el discurso de Wikileaks sólo porque lo dice la tele - todos los medios tienen el mísmo discurso sobre Wikileaks -, no es pensamiento crítico, no es libertad y no es acceder a una información libre.

    Un saludo.

    P.D. En breve publicaremos un artículo de opinión, nosotros no creemos en la objetividad y defendemos la subjetividad como libertad, sobre Wikileaks.

    ResponderEliminar
  3. Por cierto, no crees peligrosa está idea.

    "Si lo dice Assange, entonces es cierto".

    A mí personalmente las voces de los oráculos me dan mucho miedo...

    ResponderEliminar
  4. Por cierto ya que hablas de "conspiraciones", has de saber que tu adorado Assange es el autor de un texto publicado en 2006 bajo el título "La Conspiración como Gobierno".

    La noticia la leí en la página de RTVE
    http://www.rtve.es/noticias/20101202/assange/379021.shtml

    Y el texto de Assange lo puedes leer aquí
    http://agenciamarienbad.wordpress.com/2010/12/01/la-conspiracion-como-gobierno/

    Así podrás ver que es Assange el que alimenta las teorías conspirativas chupiguays. Y que de hecho Wikileaks se base en la teoría conspirativa de que el mundo está gobernado por secretos que gracias a él podemos conocer. El proyecto Wikileaks sólo funciona desde la óptica de la conspiración, no nos acuses a nosotros - o al menos no sólo a nosotros -, de provocar tu cansancio en torno a estas cuestiones.

    ResponderEliminar