6 de diciembre de 2010

Europa protege a las abejas. Más del 30 % de las abejas han desaparecido en los últimos tres años en todo el mundo


Conscientes del grave problema que corrían las abejas, la Comisión Europea ha aprobado este lunes una iniciativa para proteger a estos insectos. Se pone en marcha un plan de vigilancia y se buscarán nuevos medicamentos especialmente diseñados para ellas, porque ahora los científicos ni siquiera saben la causa de esta muerte masiva de abejas.

Viven en la Tierra desde hace, por lo menos, 100 millones de años y han logrado colonizar todos los continentes, menos el Polo Sur. Hay más de 20.000 especies distintas de abejas y, a pesar de su pequeño tamaño, se encargan de un trabajo muy importante: transportan el polen de una flor a otra, lo que favorece la fertilización y que hace que la fruta crezca.

Sin embargo, desde hace tres años, "son malos tiempos para las abejas". Primero, ocurrió en Estados Unidos (más exactamente en Florida), pero después el problema pasó también a Europa y el resto del mundo.

Más del 30 % de las abejas han desaparecido en los últimos tres años y el término es muy exacto, porque, en muchos casos, ni siquiera aparece su "cadáver". Sólo en América del Norte más de 600.000 colmenas se han visto afectadas por este problema y en España, sin ir más lejos, en Galicia se han extinguido la mitad de estos insectos en apenas una década.

Y lo peor de todo: Todavía no se sabe la causa de este proceso de extinción a escala mundial. Algunos expertos hablan del impacto negativo de algún insecticida tóxico: éste podría haber causado daños neurológicos en las abejas y alterado su sentido de la orientación, lo que les impediría encontrar el camino para regresar a sus colmenas. Sin embargo otros científicos investigan el efecto de las radiaciones que emiten los teléfonos móviles e, incluso, hay quien le echa la culpa a los cultivos transgénicos.

Pero, al menos, en una cosa coinciden todos: en la enorme gravedad de este problema, porque una tercera parte de los alimentos que ahora consumimos los seres humanos se forman tras la polinización realizada por las abejas. Y si estas desaparecen, las consecuencias serían dramáticas.

Y terminamos con otra posible causa que investiga un grupo de científicos españoles que trabajan en Guadalajara: aseguran que el culpable de la muerte masiva de las abejas podría ser un hongo diminuto que ataca su estómago.

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