1 de noviembre de 2010

China: 'Pakistán es nuestro Israel'

China se convierte definitivamente en el gran gigante asiático
Traducción: Alejandro Romero
Fuente: aljazeera




Una vez, un delegado estadounidense se reunió con un diplomático chino para discutir sobre el poco compromiso que había para ayudar a Pakistán. El chino respondió con una enorme y sarcástica carcajada: “Pakistán es nuestro Israel”.


Pero juzgando el implacable apoyo que China ofrece a algunos de sus aliados, incluyendo a Corea del Norte, Birmania, Zimbabwe y Sudán, su brazo protector alrededor de estos países no es muy diferente al abrazo de los Estados Unidos y otros políticos occidentales a Israel, para bien o para mal. Mientras que China pelea contra Occidente por los tipos de cambio, los aranceles de importación y sus reivindicaciones territoriales en el Mar de China, Beijing también presiona furiosamente para detener una propuesta de corte occidental sobre una comisión de investigación sobre posibles crímenes de guerra por la junta militar en Birmania (Myanmar).


"Esa comisión no debe verse como una manera de castigar al gobierno chino, sino una manera de impedir la impunidad criminal y ayudar a prevenir nuevos abusos", dice Informante Oficial de la ONU en Myanmar, Tomás Ojea Quintana. Pero China, que en enero de 2007 ejerció su derecho a veto, junto con Rusia, para evitar las sanciones contra Birmania, no ha mostrado ninguna voluntad de apoyar la propuesta     - incluso para una comisión tan diluida como esta-. "Claramente", dice un diplomático asiático, "China está tratando de reafirmar su influencia política en las Naciones Unidas en contraposición a su posición defensiva sobre temas como la moneda y otras cuestiones comerciales."


El periódico The New York Times apuntó el martes que la administración se enfrenta a una "conflictiva relación" con una China autoritaria, que está tratando de responder a "una oleada de triunfalismo chino" por fortalecer las relaciones de Washington con Japón y Corea del Sur.
El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, está planeando visitar cuatro países asiáticos el próximo mes: Japón, Indonesia, India y Corea del Sur, evitando visitar China.
Mientras tanto, el Secretario General del ONU, Ban Ki-moon, que necesita apoyo de China en el Consejo de Seguridad si decide presentarse para un segundo mandato el próximo año, está actualmente en su cuarto viaje a China. Y ya visitó el país en mayo y julio de 2008, y en julio de 2009.


En los últimos meses, China ha impedido una resolución del Consejo de Seguridad contra Corea del Norte en el caso del hundimiento de un buque surcoreano y también trató de detener un informe de la ONU que denunciaba la utilización de balas de fabricación china en ataques contra pacificadores de la ONU en Darfur, Sudán. "China ve valioso potenciar su imagen como miembro del Consejo de Seguridad para defender los derechos de países en desarrollo, y China ve también valioso confiar en la ONU para contrarrestar el poder estadounidense", dijo Linda Jakobson, directora del programa China y Seguridad Mundial en el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI).
Jakobson, el experto en China del SIPRI, señala que Beijing también ve valioso participar en operaciones de paz, "tanto porque esto mejora la imagen de China como poder responsable como porque da experiencia militar al país".


Sin embargo, China cedió a EE.UU y a la presión Occidental para apoyar cuatro resoluciones del Consejo que imponen sanciones contra Irán, uno los aliados más firmes política, económica y militarmente de Beijing. La cuarta ronda de sanciones, todas ellos destinadas principalmente al programa nuclear de Irán, se impuso en junio de este año. Justificando el apoyo por parte de su país a la resolución, el Embajador Chino Li Baodong fue citado, para que Beijing se asegurase de que las sanciones no afectarían el pueblo iraní ni a su flujo normal de comercio con el exterior.
Jakobson apunta que China ha aceptado estas sanciones tras muchas deliberaciones y con la condición de que el sector energético fue excluido. "Esto puede verse como una solución de compromiso por parte de China ", dijo. "La exclusión del sector energético fue crucial".
Jakobson también señaló que China quiere proteger las inversiones masivas de empresarios chinos en los sectores de la energía que se encuentra en Irán o en proceso de negociación con Teherán, y China quiere garantizar también que sus planes estratégicos a largo plazo para la seguridad energética no se ven amenazados.



En un detallado documento publicado el mes pasado, y titulado "Nuevos Agentes Políticos Extranjeros en China", SIPRI concluyó que la creciente influencia de las grandes empresas de energía estatales tienen un peso cada vez mayor sobre las actuaciones de China en política exterior.
Jakobson, que fue co-autor del informe junto a Dean Knox, citó éste como ejemplo de la oscilación de China aunque signifique señalar que hay otros agentes políticos extranjeros que presumiblemente no estaban inclinados a defender el apoyo de China a la resolución. 


Por otra parte, dijo, hubo, presuntamente, agentes políticos que propugnaban el apoyo de China a la resolución porque China apoya no proliferación y no quiere ver un Irán nuclearizado.
"Si China no hubiera apoyado la resolución, esto se hubiera reflejado en su imagen y socavado sus esfuerzos para retratarse como una potencia mundial responsable", dijo Jakobson.
“China otorga gran importancia a las Naciones Unidas y quisiera ver el papel de la ONU fortalecido - aunque Beijing desconfía de muchas de las propuestas que quieren ampliar los Consejos de Seguridad y/o dar poder a otros miembros además de los cinco permanentes ( Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China).


El informe de SIPRI sostiene que los agentes que están fuera de la estructura de poder tradicional están configurando cada vez más China y su política exterior. Entre los nuevos e influyentes actores alternativos se encuentran empresas estatales chinas, especialmente las de energía, que, debido a su amplia proyección internacional, afectan a las relaciones bilaterales y la diplomacia china en general. Los otros que se incluyen son los gobiernos locales, especialmente los de la frontera y las provincias costeras, que buscan un comercio más lucrativo y más oportunidades de inversión extranjera.


Al mismo tiempo, se ha producido un crecimiento en la importancia de los investigadores, que sirven como asesores a funcionarios y medios de comunicación, y ciudadanos, que constituyen un nuevo grupo de presión que los líderes de China a veces se sienten obligados a tomar en cuenta, sobre todo durante las crisis internacionales.



Las conclusiones apuntan también a una fractura de autoridad en la formulación de la política exterior. La diversificación fuera del aparato oficial de toma de decisiones chino, junto con los cambios dentro del mismo, se ve plasmado en el hecho de que los inversores extranjeros están ansiosos por negociar con una nueva agencia del gobierno o con algún órgano del Partido que vaya a tener en cuenta los múltiples agentes políticos en juego y que los utilicen como instituciones a tener en cuenta en los procesos de decisión.

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