jueves 30 de abril de 2009

Esperanza Aguirre suprime Cultura


La presidenta regional de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, anunció ayer en el pleno monográfico sobre la crisis económica celebrado en la Asamblea de Madrid, la supresión de la Consejería de Cultura, Deporte y Turismo como "medida de austeridad". Sus competencias pasarán al vicepresidente Ignacio González, mano derecha de la presidenta.

Con esta decisión, González queda aún más reforzado en el Ejecutivo autonómico, donde ya ostenta el cargo de vicepresidente y portavoz del Gobierno regional, así como responsable del Canal de Isabel II, del Consejo de Asuntos Taurinos y del Comité Ejecutivo de IFEMA. Asimismo, es Patrono del Teatro Real y presidente electoral del PP de Madrid.

Competencias

Hasta el momento, la Consejería, que dirigía Santiago Fisas, ejercía las competencias en materia de gestión de los archivos, museos, bibliotecas y centros dramáticos y de bellas artes situados en el territorio madrileño. Igualmente, tenía entre sus misiones la protección del Patrimonio Histórico regional en todas sus vertientes, desarrollaba actividades de promoción de las artes escénicas, cinematográficas, audiovisuales, musicales y coreográficas, y ejecutaba la legislación en materia de protección de la propiedad intelectual.

La presidenta empezó la legislatura con 15 departamentos y éste es el cuarto que elimina del organigrama en los últimos meses para ser asumido por otras áreas. Además, ha cerrado 11 direcciones generales y tres secretarías generales técnicas

Notica original en hoyesarte.com

jueves 16 de abril de 2009

La ciudad como campo de acción. Dos Jotas.


Acabo de publicar un nuevo artículo en Diagonal, va sobre un artista urbano muy interesante, Dos Jotas.
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Sombras de policías, carteles con prohibiciones sorprendentes, calles con nombres-denuncia... Las acciones de DosJotas cambian el sentido el entorno urbano.

El arte urbano como defensa del espacio público, un compromiso con la calle. La acción artística como reivindicación de este espacio, antiguo lugar de reunión y hoy, cada vez más, sólo una gris zona de tránsito. Acciones artísticas para el ciudadano, para luchar contra la destrucción de lo público por el avasallamiento de lo privado.

DosJotas es el seudónimo bajo el que trabaja un artista urbano. Creció haciendo grafitis en las paredes de su barrio y desde entonces no ha abandonado la calle. A partir de 2003 se aleja de las prácticas del grafiti tradicional y forma un dúo con un colega. Un año después, su compañero se ve obligado a dejar las intervenciones en la calle y desde entonces este artista trabaja en solitario.

El paso del grafiti al posgrafiti comienza cuando conoce el trabajo de artistas como Obey, Spy, Eltono o el malagueño Rogelio López Cuenca; es quizá este último quién más le ha influido. Desde este momento adopta una postura crítica que le llevará a cuestionar los mecanismos que articulan la ciudad en que vivimos.

Crear conciencia ciudadana por medio de acciones de guerrilla, bombardeando las calles con pegatinas y carteles. Objetos creados por medio de la técnica del apropiacionismo, una acción artística que consiste en modificar calculadamente imágenes de instituciones, empresas o medios de comunicación. Por medio de esta alteración se reinterpreta el mensaje, generando un nuevo código simbólico que pone de manifiesto la oscura realidad que se esconde tras imágenes aparentemente inofensivas.

Carlos G. de Castro Expósito

Podéis terminar de leer el artículo AQUÍ

Y en esta otra web podéis encontrar mucha información sobre el artista http://www.dosjotas.blogspot.com/

domingo 12 de abril de 2009

Choto al ajillo

Choto al Ajillo. Un vídeo producido por Pablo Gª de Castro Expósito, mi hermano.


sábado 4 de abril de 2009

El Che Guevara estuvo en Madrid, España, en plena dictadura franquista en 1959

El Che cerca del intercambiador de Moncloa.

Frente a la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid

Dentro de la Plaza de Toros de Las Ventas en Madrid

Viendo una corrida de toros en Las Ventas, Madrid


Con un periodista en un hotel de Madrid


Ernesto Guevara, el “Che”, que fue asesinado en Bolivia hace cuarenta años, estuvo en España en tres ocasiones tras el triunfo de la revolución, y el régimen de Franco, aunque era todavía férreo, permitió -y silenció- estas visitas con la única condición de que no contactara con la oposición.
Siete años más tarde, el Che volvió a pasar por España, esta vez bajo una identidad falsa y con pasaporte uruguayo.
En 1959 el régimen franquista ni siquiera se asomaba a la apertura de los 70, pero permitió que el revolucionario más famoso del mundo, el icono moderno de la lucha contra el poder, el mito de la izquierda del siglo XX, el Che, se paseara por Madrid sin que ningún policía, los ”grises”, le tocara siquiera.
Ese año el guerrillero argentino pisó suelo español dos veces. Y de ambas quedó constancia gráfica.
La primera fue el 13 de junio, en una breve escala de camino a Egipto, sólo seis meses después de haber derrotado al dictador Fulgencio Batista en la Habana junto a Fidel Castro.
Por supuesto, no hubo ningún recibimiento oficial para quien sólo un año después sería ministro de industria de Cuba, aunque los servicios secretos del gobierno español no le perdieron de vista durante las horas que pasó en Madrid.
El régimen franquista, que ese mismo año recibiría al general Dwight Eisenhower -cuya administración colaboró durante algún tiempo con la dictadura de Batista para evitar el triunfo del Ejército Rebelde liderado por Castro y el Che-, había autorizado su escala en Madrid a condición de que no tuviera contactos con la oposición.
Vestido con el clásico uniforme del ejército cubano, tocado con la típica boina negra y con un enorme puro asomando entre sus barbas, así se paseaba el revolucionario por las calles de Madrid el 13 de junio de 1959, aunque seguramente muy pocos lo reconocieron.
Esa visita la aprovechó para conocer, además, una plaza de toros, la de Vistalegre, para pasear por la ciudad universitaria, por la Plaza de Oriente y el Palacio Real, y para conocer algunos barrios de la capital.
Ya en septiembre, a su vuelta de este viaje, con motivo de la Cumbre de Países no Alineados, el Che volvió a hacer escala en España y pernoctó en el hotel Suecia.
Esa segunda visita dejó la imagen inusual del líder guerrillero apostado en la barrera de las Ventas, tocado con su inseparable boina y rodeado de su séquito militar disfrutando de una corrida de toros.
En el tercero de los viajes fue Ramón Benítez y no Ernesto Guevara quien aterrizó en Barajas, pues en octubre de 1966 el revolucionario se escondía ya bajo una falsa identidad, y se había caracterizado con gafas y con el centro de la cabeza afeitado y desprovisto de pelo, según la fotocopia del falso pasaporte uruguayo que se encontró tras su muerte.
En él se distinguen claramente los sellos de entrada y salida del aeropuerto de Barajas y el nombre que continuó utilizando después en su actividad guerrillera en Bolivia para su gran proyecto de insurrección en toda América Latina.
Cuarenta y ocho años después de sus primeras visitas a España y cuatro décadas después que de fuera asesinado en Higueras (Bolivia), la figura del Che sigue viva en España.


Fuente: http://izquierdahispanica.wordpress.com/

miércoles 1 de abril de 2009

De diálogo y dialogar


diálogo. (según RAE)

(Del lat. dialŏgus, y este del gr. διλογος)

1. m. Plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos.

2. m. Obra literaria, en prosa o en verso, en que se finge una plática o controversia entre dos o más personajes.

3. m. Discusión o trato en busca de avenencia.

Este sermón habla del hecho de dialogar, de su sentido, de las barreras que puede superar y de las que le son infranqueables.

Empezaré con una decimonónica cita tomada del blog de mi querido amigo Aureliano, quién en su bitácora recoge la siguiente frase de Víctor Hugo "Nada es tan estúpido como vencer. La verdadera gloria está en convencer". Y hoy, yo he sido vencido y además fracasé en el hecho de convencer. Así, dos veces derrotado me dirijo a vosotros, por tanto como a cualquier ofendido no me toméis demasiado en serio.

Este texto no va a ser un buen texto, pero me servirá en el futuro. No será un buen texto porque va a estar escrito desde un sutil desánimo que se transforma intermitentemente en ira.

IRA - DESÁNIMO - IRA - DESÁNIMO - IRA - DESÁNIMO - IRA - DESÁNIMO

Además, os repito que quizás como buen ofendido solo quiera una oreja donde derramar mi enfado.

Empecemos con la pedantería. En académico y decimonónico discurso, escuchando el Concerto grosso de Coreli opus. 6 nº 8 en Sol menor, este discurrir da su salida.

Sobre el diálogo "Llanto y pataleta de un hombre ilustrado".


¿Cómo hablar con alguien cuya concepción del mundo está a 180º de ti? Mi experiencia está marcada por dos soluciones.


La primera de ellas es el uso de la tolerancia y la transigencia. Pero si echamos mano al diccionario vemos enseguida que esto nada tiene que ver con el hecho de dialogar. Tolerar es soportar, resistir. Transigir es literalmente consentir algo que no se cree justo. Por tanto esta actitud tolerante y que transige no es otra cosa que represión y sometimiento a una voluntad con la que no se está de acuerdo. Esta actitud solo está justificada por acontecimientos ajenos a lo que se discute, por tanto la cesión que se hace no se basa en un convencimiento sobre el asunto tratado. Esta actitud se justifica en querer evitar el resultado de la defensa de la propia postura. Es decir la tolerancia y la transigencia se usan por miedo a represalias, por no querer ofender o por interés personal. Solo la segunda opción y únicamente en determinados casos está justificada.


La segunda opción que conozco es usar la fuerza. El uso de la fuerza nunca está justificado de manera inicial, pero como contraofensiva estoy dispuesto a admitir que es mejor qua la primera opción.


La triste conclusión de mi experiencia es que cuando con alguien existen diferencias que no son coyunturales, sino estructurales en realidad lo único que se puede hacer es someterse a la voluntad del otro, aniquilarlo o quizás la mejor opción que conozco ignorarlo (tolerarlo / torearlo). Desde luego nada de esto me gusta, lo ideal sería llegar a puntos comunes y construir una convivencia solidaria, pero no he encontrado formas para ello.


A lo mejor solo podemos soportarnos.


Pero vamos a intentar creer que dialogando podemos llegar a entendernos con cualquiera, aunque la propia proposición resulte estúpida y por su candidez propia de un cristiano (de los buenos, de los tolerables).

Para la RAE el término dialogar está muy delimitado, se necesita que dos o más opiniones se expresen alternativamente en busca de consenso. Un convencimiento expresado en que las partes aceptan de manera honesta la interpretación del otro, la comparten y la comprenden. Tolerancia y transigencia no son el objetivo del diálogo.


Puesto que ninguna persona sensata aceptaría de manera espontánea una idea absolutamente contraria a su opinión, sobre todo cuando se trata “una cuestión de principios”. ¿Qué sentido tiene el diálogo entre individuos cuyos principios son contrarios o incluso excluyentes?


Cuando el diálogo tiene sentido es cuando tratamos con personas afines o cuando tratamos temas que ponemos manejar de una manera objetiva. Podemos convencer porque sabemos más que una persona sobre un determinado asunto y esta lo acepta, podemos convencer cuando aportamos una visión sobre un tema que la otra persona reconoce que es innovador y que mejora su opinión anterior. Pero todas estas opciones de convencimientos son sobre temas coyunturales, cuando como hemos dicho las diferencias son estructurales realmente no creo que se pueda llegar a convencer.


Está conclusión es muy triste, pues nos condena a vivir en compartimientos estanco, quizás en guetos. ¿Pero quiere usted vivir al lado de alguien a quien detesta?


El problema de lo que se propone en el texto es absolutamente antidemocrático y para algunas personas seguramente inmoral.


Lo aquí se plantea es solo un esbozo sobre la utilidad de dialogar. Una actividad que solo puede ser realmente llevada a cabo con personas de naturaleza a fines. Con el resto de personas en realidad solo podemos negociar que es un concepto absolutamente diferente.


Como conclusión decir solo, que lo que planteo de esta manera poco es la hipocresía de decir que la democracia se basa en el diálogo. Voy en contra de la política de los buenos modos y el buen talante que solo se explican por la falta de ideología y de compromiso.


La demagogia oficial solo hace repetirnos una y otra vez que el diálogo es el cimiento de la democracia, que tenemos que ser dialogantes. Pero es una máscara, una como otra cualquiera. Lo que se llama democracia es el mantenimiento de una clase dirigente que a través de discursos demagógicos se sostiene por apoyo popular.


La democracia no se basa en el diálogo, sino en la negociación y el problema de la negociación es que es siempre interesada.


Un saludo y prometo volver con las ideas más ordenadas.






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