martes 25 de noviembre de 2008

All is full of love

Video arte de Bjork, una auténtica poesía visual. Disfruten en todos los sentidos.

viernes 21 de noviembre de 2008

VIDEOS DE ÁNGEL MEDIAVILLA

Aquí os dejo un par de cortos de mi colega, estudiante de Comunicación Audiovisual, Ángel Mediavilla. No son el Acorado Potemkin pero lo mismo os echáis unas risas.

¡Salud!



miércoles 19 de noviembre de 2008

¿Más novelas?



La novela es un género literario que cada vez me interesa menos. Hace escasamente una hora acabo de ver la película de Bennet Miller, Truman Capote y me ha hecho pensar en un tema que me rondaba la cabeza; la cantidad de novelas que andan por ahí colocaditas en los estantes de las librerías y que no valen una mierda.

Pienso en el esfuerzo que debió suponer para sus autores el trabajo concluido pésimamente, las interminables horas tecleando delante de la pantalla del ordenador y los quebraderos de cabeza en busca de un buen final.

Esto me hace ver que en realidad poca gente tiene algo que contar y menos aún algo como para llenar unos centenares de páginas (cabría decir kilos). La novela es un género difícil y el que no sepa hacer una buena mejor estaría quedándose callado.

Hay que tener mucho ojo a la hora de empezar a leer una novela, pero si queremos ir sobre seguro siempre podremos leer a Dostoievski, personalmente pienso que nadie escribe novelas como los rusos.

domingo 16 de noviembre de 2008

La verdad sobre la guerra del Congo


COMO AVIVAMOS LA GUERRA MÁS SANGRIENTA DE ÁFRICA

Johann Hari
The Independent
Traducido por Mar Rodríguez y revisado por Manuel Talens (Rebelión)
07/11/08

Lo que se menciona en muy escasas ocasiones es el gran atraco mundial a los recursos del Congo

La guerra más sangrienta desde que Adolf Hitler marchara sobre Europa ha comenzado de nuevo y es casi seguro que usted lleva en el bolsillo un trozo empapado en la sangre de dicha matanza. Cuando analizamos el holocausto en el Congo, con 5,4 millones de muertos, surgen en tropel los manidos clichés sobre África: se trata de un «conflicto tribal» en «el corazón de las tinieblas». No lo es. La investigación de Naciones Unidas halló que se trataba de una guerra dirigida por «ejércitos de empresas» para hacerse con los apreciados metales preciosos de la sociedad de nuestro siglo XXI. La guerra en el Congo es una guerra en la que usted está implicado.

Cada día pienso en las personas que conocí en las zonas de guerra del este del Congo cuando enviaba mis reportajes desde allí: las salas llenas de mujeres que habían sufrido violaciones en grupo a manos de las milicias y habían recibido disparos en la vagina, los batallones de niños soldados, muchachos de 13 años drogados y aturdidos a quienes habían obligado a asesinar a miembros de sus propias familias para que no pudieran intentar escapar y volver a casa... Pero, curiosamente, mientras veía en la CNN cómo volvía a comenzar la guerra, me sorprendí pensando en una mujer que conocí y que, para lo que ocurre en el Congo, no había sufrido demasiado.

Un día regresaba a Goma en coche desde una mina de diamantes cuando se me pinchó un neumático. Mientras esperaba que lo arreglaran, me quedé en pie al lado de la carretera y contemplé las largas filas de mujeres que recorren los caminos al este del Congo con todas sus posesiones a la espalda en bultos grandes y pesados. Paré a una mujer de 27 años, llamada Marie-Jean Bisimwa, que llevaba cuatro niños pequeños caminando a su lado. Me dijo que tenía suerte. Sí, habían quemado su pueblo. Sí, había perdido a su marido en medio del caos. Sí, habían violado a su hermana, que se había vuelto loca. Pero ella y sus hijos estaban vivos.

La llevé en coche y sólo tras unas horas de charla por las carreteras llenas de baches me di cuenta de que a los hijos de Marie-Jean les pasaba algo raro: estaban acurrucados, con la mirada fija al frente, no miraban a su alrededor ni hablaban ni sonreían. «Nunca he podido darles bien de comer», explicó. «A causa de la guerra».

Sus cerebros no se habían desarrollado, ya nunca lo harían. «¿Se pondrán mejor?», preguntó. La dejé en un pueblo a las afueras de Goma y sus hijos bajaron tambaleándose tras ella, sin rastro de expresión.

Hay dos historias sobre el comienzo de esta guerra: la oficial y la verdadera. La oficial cuenta que, tras el genocidio en Ruanda, los asesinos en masa de la tribu hutu cruzaron huyendo la frontera y entraron en el Congo y el gobierno de Ruanda los persiguió. Pero es mentira. ¿Cómo lo sabemos? El gobierno de Ruanda no siguió a los genocidas hutus, al menos no al principio; fueron a los lugares donde se encontraban los recursos naturales del país y comenzaron el saqueo. Incluso dijeron a sus tropas que colaboraran con todo hutu que se encontrasen. Congo es el país más rico del mundo en oro, diamantes, coltán, casiterita y muchos otros, y todos querían una parte del pastel, así que otros seis países lo invadieron.

Estos recursos no se robaron para su uso en África, sino para poder vendérnoslos a nosotros. Cuanto más comprábamos, más robaban (y mataban) los invasores. El auge de los teléfonos móviles causó un aumento espectacular en las muertes, porque el coltán que contienen se halla principalmente en el Congo. La ONU señaló a las empresas internacionales que creía implicadas. Anglo-America, Standard Chartered Bank, De Beers y más de otras cien (todas niegan las acusaciones). Pero, en lugar de poner freno a estas corporaciones, nuestros gobiernos exigieron a la ONU que dejara de criticarlas.

En ocasiones la lucha decayó. En 2003, la ONU consiguió por fin la firma de un acuerdo de paz y los ejércitos internacionales se retiraron. Muchos continuaron su labor por medio de milicias afines, pero la carnicería se redujo en cierta medida. Hasta ahora. Como con la primera guerra, hay una historia que ocupa las portadas y una verdad. Un líder de una milicia congoleña, llamado Laurent Nkunda, apoyado por Ruanda, afirma que necesita proteger a la población tutsi de los mismos genocidas hutus que llevan ocultos en las selvas del este del Congo desde 1994. Ésta es la razón por la que está ocupando bases militares congoleñas y está listo para avanzar sobre Goma.

Es mentira. François Grignon, director para África del International Crisis Group, me cuenta la verdad: «Nkunda está recibiendo financiación de algunos empresarios de Ruanda para poder conservar el control de las minas de North Kivu. Éste es el núcleo absoluto del conflicto. Lo que estamos viendo ahora es a los beneficiarios de la economía ilegal de la guerra luchando por mantener su derecho a la explotación».

En este momento, los intereses comerciales de Ruanda obtienen una fortuna de las minas de las que se apoderaron ilegalmente durante la guerra. El precio mundial del coltán ha caído en picado, por lo que ahora se centran hambrientos sobre la casiterita, que se utiliza para la elaboración de latas y otros productos desechables. Cuando la guerra comenzó a decaer, cabía la posibilidad de que perdieran su control en favor del gobierno congoleño elegido, por lo que le han dado otro sangriento empujón.

Pero el debate sobre el Congo en Occidente, cuando se da, se centra en nuestra incapacidad de colocar una venda decente, sin mencionar que estamos causando la herida. Es verdad que los 17 000 soldados de la ONU en el país están fracasando estrepitosamente en la protección de la población civil y necesitan grandes refuerzos con urgencia, pero resulta incluso más importante dejar de impulsar la guerra en primer lugar, con nuestra compra de recursos naturales manchados de sangre. Nkunda sólo tiene armas y granadas para enfrentarse al ejército congoleño y a la ONU porque le compramos su botín: debemos acusar a las empresas que lo compran de inducción a crímenes contra la humanidad e introducir un impuesto mundial sobre el coltán para poder mantener unas tropas de mantenimiento de la paz más numerosas e importantes, para lo cual debemos preparar un sistema internacional que valore las vidas de los africanos más de lo que valora los beneficios.

En alguna parte, perdidos en el gran expolio de los recursos del Congo, se encuentran Marie-Jean y sus hijos, cojeando una vez más por la carretera, con todas sus posesiones a las espaldas. Probablemente nunca usen un teléfono móvil lleno de coltán, una lata de judías forjada con casiterita ni un collar de oro, pero puede que mueran por uno.

Sobre la autora

Mar Rodríguez y Manuel Talens son miembros de Cubadebate, Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora, al revisor y la fuente.

jueves 13 de noviembre de 2008

APADRINA A UN BECARIO

Simpático vídeo de CCOO que satiriza sobre la situación de los becarios, quien no ha sido becario y a quien no lo han explotado... Disfrutad del vídeo.

miércoles 12 de noviembre de 2008

COLOR DE OTOÑO


Color de Otoño en tu cuarto,

Sábanas de lunares huecos.

Chispas de fuego que caen

¿Sobre tu cuerpo?

Dedos amarillos que acarician,

Volutas de humo, olor intenso,

Huyes, te vas, me quedo.

No quiero cenizas.

Dame el fuego.


Mercedes Expósito (mi madre)

domingo 9 de noviembre de 2008

Barcas vacías


















¡Mírame a los ojos y dime,

dime que es mentira!
Que no es verdad que llegan
en esas barcas, ahora vacías.
Que vienen como fantasmas,
con brazos y ojos que no miran.
Que no ves las perlas en su frente
ni la humedad en sus cuerpos,
ni las migajas recogidas.
¿Hay tristeza en sus pupilas?
¡Triste tú, que desechas lo que otros necesitan!
Dímelo, grita. ¡Dime que es mentira!
Que las barcas se mecen ...
... en unas aguas tranquilas.

Mercedes (mi madre)

martes 4 de noviembre de 2008

El Caballo Azul. (ACTO I)

Franz Marc. Caballo Azul. 1911


En un secreto valle, perdido en la intimidad de unas lejanas montañas había un río circular, en cuyo interior parecía flotar una pequeña ínsula ovalada, de espíritu alegre e inocente belleza.


En su centro había un manzano, un manzano normal y corriente, pero que al ser el único árbol de la isla y estar plagado de deliciosas manzanas verdes, rojas y amarillas, tenía un aspecto magnífico y bello. Estaba este árbol rodeado de una fresca y deliciosa hierba, tupida y húmeda, de buen olor y fuertes raíces, hermoso tapiz verde salpicado de olorosas flores.


De aquí para allá revoloteaban mariposas y pequeñas aves, había polen para todos, y unos y otros disfrutaban en paz y armonía del delicioso festín. En esta flor una joven mariposa de alas azules se afana en recoger el polen con su alargada trompa, en aquella otra un virtuoso colibrí absorbe néctar mientras es observado de cerca por unas curiosas abejas.


Los días eran largos y soleados, y las noches cortas y serenas. Imperturbable era la paz que parecía irradiar la ínsula ovalada. Todo en ella era puro e inocente, todo en ella era nuevo y rebosaba de alegría, más la isla tenía un terrible defecto que emanaba directamente de su virtud, era vulnerable.


La ínsula ovalada solo conocía la felicidad, por eso nunca había tomado precauciones para la tristeza, siempre había vivido en amistad con su vegetación y sus animales, ella daba cobijo y calor, y a cambio recibía el amor de todos sus habitantes.


Más un día ocurrió el desastre. De las cercanas montañas, a la velocidad del rayo y haciendo un ruido atronador llegaron unos nuevos visitantes, las avispas. Llegaron en decenas, dirigidas por una horrible y obesa reina. La isla no volvería a ser la misma.


Pronto instalaron su avispero en una de las ramas del manzano, de inmediato comenzaron a extenderse cual plaga, expulsando sin contemplaciones a todos los demás animales de la isla, picoteando los frutos del manzano y dejándolos pudrir en el suelo, saqueando y arruinando las flores con una glotonería insaciable.


De la noche a la mañana el aspecto de la isla cambió radicalmente. Lo que una vez fue un pequeño paraíso era ahora una tierra devastada, guardada celosamente por unas avispas fieras y guerreras.


Si alguna vez una despistaba abeja se acercaba a las inmediaciones de la isla, era atacada.


Si una osada vaca se atrevía a cruzar el estrecho río y trataba de saborear la deliciosa hierba, era atacada sin remedio.


Las avispas mandaban, ellas eran las insensatas dueñas y a su cruel gobierno estaba sometida la ínsula, no había nada que hacer, las avispas mandaban.


No había nada que hacer... Hasta que un día apareció el caballo azul.


La noche antes hubo una gran tormenta que agitó violentamente las ramas del manzano, zarandeando con fuerza el panal de avispas, que aturdidas revoloteaban de aquí para allá enloquecidas por la fuerte lluvia y el implacable viento. Enfurecidas picoteaban las manzanas, peleaban unas con otras y hacían sonar sus tambores de guerra.

Tras la tempestad vino la calma. Al salir el Sol una gran paz inundó toda la isla, el implacable viento se convirtió en una suave brisa y la fuerte lluvia en un dulce rocío.


Las avispas volvieron aturdidas a su panal.


El día transcurrió sin mayores incidentes, como siempre las avispas evitaron la entrada de cualquier invasor y siguieron haciendo su molesto ruido. Al caer la tarde las cosas empezaron a cambiar.


El ocaso fue largo y lento, los últimos rayos del sol se aferraban a la tierra de la isla como intentando permanecer en ella, la brisa cesó bruscamente y la atmósfera se volvió pesada. Parecía que la propia naturaleza se estaba preparando para un cambio brusco.


Las avispas seguían haciendo ruido en su panal ajenas a los cambios.

A la salida de las primeras estrellas apareció el caballo azul, alzándose majestuoso sobre una enorme roca frente a la isla.


Sus pezuñas eran fuertes y oscuras como la noche profunda, libres de herraduras y firmes en el suelo. Sus miembros endurecidos por un pasado de esfuerzos y aventuras, eran fuertes y esbeltos, rápidos como el viento y amantes de la libertad. El cuerpo alargado y sinuoso, era bello, moldeado por siglos de sol y de lluvia y agitado por el viento de todos los caminos, estaba acostumbrado a pesadas cargas y paseos ligeros. Largo y sedoso el pelo, rebelde como su espíritu y de luminoso blanco, el mismo que el de una Luna Llena. La cabeza, sustentada por un poderoso cuello, era alargada y de rasgos afilados, en ella destacaban unos profundos ojos negros, de mirada penetrante y eterna, rebosantes de sabiduría y de paz, puertas hacia un alma vigorosa y misteriosa, que se encontraba por encima del bien y del mal. Su espíritu era libre y rebelde, la piel azul y solo amaba la vida.


Largo tiempo pasó observando desde roca la ínsula ovalada y en su corazón sintió amor al vislumbrar su pasado e inmediatamente se llenó de pena por el estado actual.


Charly García.

Advertencia: Intentad no tomar este relato de manera absolutamente literal, de lo contrario no vais a entender todo lo que quiero decir, si abrís los comentarios podréis leer una explicación del sentido que yo le doy al texto. ¡Salud notónidas!

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